lunes, 8 de septiembre de 2008

A REACTIVAR EL CIRCUITO OFENSIVO


Con Riquelme intermitente y los goles con cuentagotas, el circuito ofensivo del seleccionado no satisface las expectativas desde hace bastante tiempo. El límite a partir del cual se produjo el declive se podría fijar en la Copa América de Venezuela 2007. Desde entonces, el juego del seleccionado perdió fluidez en la construcción y eficacia en el área rival. Hay dos motivos centrales: Riquelme no está en su mejor nivel y la fórmula ofensiva aún no cubrió debidamente la ausencia de un goleador de oficio, como lo venía siendo Crespo, que en el torneo continental sufrió un desgarro y después nunca más volvió a ser citado por su poca continuidad en Inter.
RIQUELME, EN SU LABERINTO
Por sus características, Riquelme es poco menos que un caso único en el fútbol mundial moderno. Se puede rastrillar el planeta y difícilmente se encuentre un jugador que sea su espejo o se le parezca mucho. Su velocidad es más mental que física, lo cual ya lo separa de la legión de volantes de corte atlético. Su juego reposa más en la cabeza y la fina sensibilidad del pie derecho que en los músculos. Se desentiende de la recuperación de la pelota, tarea común a cualquier mediocampista de la actualidad. Es la clase de futbolista que se hace dueño del equipo o... tiende a diluirse y dejar un vacío que es difícil de disimular. Tanto en su club como en el seleccionado, Riquelme nunca volvió a ser el que llevó a Boca a la obtención de la Copa Libertadores 2007. En el segundo semestre de ese año padeció el destierro en Villarreal y Basile igual lo rescató para el seleccionado, en el que, con su notable pegada en los tiros libres, dejó su huella en las victorias ante Chile y Bolivia.
El regreso a Boca en 2008 lo situó en una meseta de rendimiento, sin muchos picos. Más allá del apoyo incondicional de Basile, su papel en el seleccionado comenzó a difuminarse en la misma medida en que crecieron la presión y la ilusión por la proyección de otros hombres de ataque, como Messi, Tevez y Agüero. Ninguno de ellos puede ser señalado como el reemplazante natural de Riquelme, que, sin embargo, dejó de ser el termómetro del equipo.
El N° 10 de Boca ni siquiera fue la principal figura en los Juegos Olímpicos, en los que, en grado de importancia para el equipo de Batista, quedó por debajo de la contribución de Messi, Di María y Mascherano. Hay un Riquelme más apagado y discontinuo. Lo que cuesta precisar es si eso se debe sólo a una razón futbolística y física, o a una incomodidad por el protagonismo que comparte con otras individualidades.
Lo cierto es que la Argentina necesita de la mejor versión de Riquelme para que no se transforme en alguien prescindible. Como no hay un hombre específico detrás de él que pueda quitarle el puesto, la alternativa para poner en práctica es la de una fórmula sin enganche, que Basile ya probó con Luis González o retrasando a Messi, en una misión que no lo beneficia.
SE BUSCA UN GOLEADOR
Crespo fue el sucesor natural de Batistuta. Menos automático es el proceso para cubrir el lugar del atacante de Inter. La del goleador es una especialidad que está más allá de cualquier esquema o planteo. Son hombres de área que están para terminar jugadas, aprovechar descuidos y guiarse por la intuición y el olfato. Desde que Crespo quedó al margen, Basile apostó por una referencia de área con Diego Milito (dos partidos) y Julio Cruz (cuatro cotejos), sin goles. Para enfrentar a Paraguay, tenía pensado incluir a Palermo, decisión más coyuntural que con miras al futuro.
Sin un clásico goleador que lo convenciera, el Coco se dejó tentar por la fórmula de los "bajitos", como él denomina a la alineación de Messi, Tevez o Agüero. Mucho se habló de cierta incompatibilidad futbolística entre Messi y Riquelme, que últimamente ya no lo es tanto, como es lógico entre dos jugadores que tienen más puntos de complementación que de rechazo. En ese debate se perdió de vista que la conexión entre Tevez y Messi dista bastante de ser la mejor. Si alguno quiere profundizar el contrapunto, tiene a disposición un duro reclamo verbal y gestual que Tevez le hizo a Messi durante el encuentro con Paraguay.
No es una pareja a la que le falte rodaje. En el ciclo de Basile jugaron juntos en 12 partidos (en dos de ellos, Messi lo hizo de enganche, detrás de otros dos atacantes). Cuando coincidieron, Tevez sólo hizo dos goles (uno de penal); a Messi le fue mejor (convirtió cinco, uno de penal). Más difícil es recordar combinaciones y muestras de entendimiento entre ambos. Es un aspecto sobre el que Basile deberá trabajar, porque cada uno va por su lado.
Más viable parece la alternativa de Agüero, que pasado mañana será titular ante Perú. Sin responder al típico perfil de un goleador, el Kun tiene muchas cualidades y un margen de evolución para responder a las necesidades del puesto. A los 20 años, acreditar 4 goles en 12 cotejos con la pesada camiseta argentina no es un dato para menospreciar. Habrá que tenerle paciencia, la misma con que se sigue esperando el funcionamiento pleno de los engranajes ofensivos.
• La serie más negativa en una clasificación
Desde que las eliminatorias se disputan con el sistema de todos contra todos (que se puso en marcha para Francia 98), la Argentina nunca había acumulado cuatro partidos consecutivos sin triunfos, como ocurre ahora (derrota con Colombia y empates frente a Ecuador, Brasil y Paraguay). La racha más adversa era de tres cotejos, en el ciclo de Passarella, para el Mundial 98 (caída con Ecuador e igualdades frente a Perú y Paraguay).

sábado, 6 de septiembre de 2008

EL CHICO DE LA SEMANA SE LLAMA DI MARÍA


Angel Di María era un nombre perdido en el fondo de una lista de estrellas convocadas para afrontar los Juegos Olímpicos, y el destino quiso que terminara siendo el salvador de la Argentina, con el gol del título contra Nigeria, el del triunfo en la final por 1 a 0. Despacio, se ganó un lugar en el equipo titular de Sergio Batista. Le dio el triunfo frente a Holanda, hizo el gol de la final y se colgó la medalla de oro. Y, como si fuera un sueño, el técnico Alfio Basile lo convocó para el seleccionado mayor. "Se me dio todo muy rápido. El llamado para la selección es un premio extra y si me toca jugar ni te cuento", se entusiasma el pibe rosarino, de 20 años.
En Pekín, Di María logró un lugar de privilegio en la historia del fútbol argentino. Alcanzó identidad y tuvo verticalidad, cambio de ritmo, asistencia y, en el partido más importante, definición. Basile quiere que la revelación de los Juegos traslade su potencial al seleccionado mayor. Como pasó en China, en los ensayos en Ezeiza, Basile lo ubicó a metros de Mascherano, cerca de Riquelme y con un recorrido especial para conectarse con Messi. A pesar de no haber confirmado a los titulares, no fue casual la mención de Di María durante la conferencia de prensa de Basile. "Di María fue la joyita de la semana, me encantó cómo jugó en los Juegos", sostuvo el DT ante la consulta sobre el volante de Benfica. Un indicio importante de que el rosarino está cerca de su estreno en el seleccionado.
"Es un jugador explosivo, de recorrido largo, hábil, goleador y va a tener su oportunidad", agregó Basile. El 13 de junio del último año, antes de viajar a la Copa América de Venezuela, el Coco armó un partido con el Sub 20. Y eligió a un juvenil para cubrir un lugar entre los grandes: ese juvenil fue Di María. El mismo que estuvo cerca de ser convocado por primera vez para un amistoso con Australia, en Melbourne, el 11 de noviembre de 2007. "Obtener la medalla fue muy lindo, pero esto también es importante. Tengo que aprovechar lo que me está pasando, que es fantástico y muy positivo para mi carrera", dijo Di María.
El Flaquito, como lo llaman sus compañeros, tiene la timidez de los pibes que recién empiezan en el fútbol. En realidad, sus comienzos fueron cuando llegó a Central, el club del que es hincha: "Tenía 7 años y me desesperaba por jugar al fútbol, como cualquier chico. Y ahora me veo entre todos estos fenómenos de la selección y me parece que estoy soñando despierto", confiesa. Debutó en la primera de Central hace tres años. Jugó apenas 35 partidos y convirtió 6 goles. En 2007, estuvo a punto de pasar a Boca, pero fue adquirido por Benfica, que le puso una cláusula de rescisión de 30 millones de euros, necesaria ahora que se empezaron a oí ofertas de Real Madrid, Chelsea e Inter, entre otros.
En las entrevistas que concedió durante los Juegos confesó que de no haber sido jugador de fútbol estaría repartiendo bolsas de carbón con su papá, Miguel. "Siempre lo ayudé. Y sigo siendo el mismo pibe humilde de siempre. Todo lo que tengo es para mi viejo, porque siempre me dio lo que necesitaba." Su mamá, Mariana, lo llevaba a entrenarse al club Torito en bicicleta hasta los 7 años. Y luego, cuando pasó a Central, también su mamá lo subía a la bicicleta para llevarlo a practicar hasta que cumplió los 12. "Me bancaron siempre. Por eso, cuando ingrese en el Monumental habrá un momento para mis viejos, para mis hermanas Hebe y Alicia, y para ni novia Victoria."
Di María le entrega una variante de alto vuelo al seleccionado en un puesto en el que no se encuentran especialistas con facilidad. Quizá Basile lo ubique en un contexto táctico distinto, cerca de Riquelme, en la zona de creación. Lo concreto es que el Flaquito de 20 años ya es parte del seleccionado mayor y no quiere defraudar. "Cada vez que me convocan trato de no fallarle al entrenador; lo hice en los Juegos y quiero hacer lo mismo con el Coco. Debo seguir por este camino. El partido con Paraguay es lo que tenemos por delante. La idea será cumplir con los pedidos del técnico para que la selección gane y pueda dar un buen espectáculo. Para nosotros y para la gente", explica. En un equipo que quiere aprovechar el envión olímpico, Di María se presenta como una herramienta clave para conseguirlo.
"La Argentina está llena de lugares futboleros; me gustaría ir a jugar al interior"
En algún momento, los jugadores manifestaron la intención de trasladar la localía al interior. Ahora, es el técnico Alfio Basile el que expresa que no le disgustaría apartarse del Monumental y jugar en otras canchas del país. Los últimos resultados y los flojos desempeños generaron un distanciamiento entre el público y el equipo, aunque la obtención de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos y la nueva oportunidad de observar a las estrellas recompusieron el idilio. Entradas agotadas y una enorme expectación son muestras inequívocas. "En el último partido, con Ecuador, no sé si por el frío o por el Día del Padre, la cancha parecía un anfiteatro. Una frialdad tremenda; gritaban más los ecuatorianos que nosotros", dijo Basile ayer, en la conferencia de prensa.
El DT pretende que los hinchas vuelvan a acompañar y que con el aliento hagan sentir la presión que significa jugar en la Argentina. "Me encanta que la gente vuelva a la cancha y que grite. Ahora hay efervescencia y me gusta, porque es índice de que tienen ganas de ver jugar al seleccionado; estamos en deuda con la gente", reconoció el Coco.
En el ciclo anterior, entre 1991 y 1994, Basile visitó algunos estadios del interior (el debut de la era fue en Rosario, 2-0 sobre Hungría), y ahora desearía repetir la experiencia. "La Argentina está llena de lugares futboleros; me gustaría ir a jugar al interior", admitió Basile. Y agregó: "Algunos jugadores me preguntaron si había alguna posibilidad de cambiar por el estado de la cancha. Los dirigentes dicen que no. Si el césped de la cancha de River está bien, todo bien", fue el intento por no generar polémicas, ya que su anhelo chocaría con ciertos intereses y compromisos que debe cumplir la AFA con las empresas que actúan como patrocinantes del seleccionado. Igualmente, el DT dejó traslucir su pensamiento.

viernes, 5 de septiembre de 2008

JEFFERSON PÉREZ QUEZADA, INSPIRACIÓN NACIONAL


Sabrán contárselo las generaciones de ahora a las próximas. Les dirán que un 16 de agosto de 2008 en la lejana China, un cuencano de 34 años, que 12 años antes había ganado la primera medalla de oro olímpica para Ecuador, le ponía fin a su carrera con una presea de plata en sus quintos juegos olímpicos.
Sabrán contárselo los que ahora son jóvenes a sus hijos. Y sus hijos a los hijos de sus hijos. Les contarán, seguramente, que antes del inexorable adiós de la alta competencia sobre la pista atlética del estadio “Nido de Pájaros” de Beijing, ganó 10 títulos mundiales, tres de ellos consecutivos. Y que ostentó incluso una marca mundial (1 hora, 17 minutos, 21 segundos) durante cuatro años (2003-2007), la misma que perdió ante un ruso (Sergey Morozov) al que luego le detectaron dopaje.
Les narrarán, orgullosos, que debido a su cadencia al andar y su paso rápido pero libre de faltas, los expertos de la caminata lo llamaron: “El marchista perfecto”.
Recordarán que el protagonista de esa historia, Jefferson Pérez Quezada, llegó a ser no sólo el mejor deportista ecuatoriano de todos los tiempos, sino uno de los más grandes atletas del planeta en la marcha de los 20 kilómetros.
Y se emocionarán cuando comenten que, pese a esos logros, nunca fue soberbio. “Prefiero que me recuerden como aquel muchacho que vendía periódicos en la calle y que, a Dios gracias, llegó a ser el mejor del mundo”.
Y los chicos que ahora son muy chicos o todavía no nacen, crecerán escuchando y recordando las proezas de ese hombre que un 16 de agosto de 2008 perdió la medalla de oro en China por apenas 14 segundos ante el ruso Valery Borchin, 13 años menor que él.
Y que entre las lágrimas del adiós, el dolor de su cuerpo extenuado y las molestias de un desmayo, se fue con la frente en alto: “Gané dos medallas (olímpicas), ahora puedo decir gracias Ecuador”.
La historia pasará de boca en boca. Y la leyenda crecerá con el paso del tiempo. Porque la vida de Jefferson Pérez parece sacada de un cuento.
Génesis de un ganador
Mucho antes que sus piernas empezaran a derrochar talento en las rutas del mundo, Jefferson Pérez Quezada, nacido en Cuenca el 1 de julio de 1974, ya había aprendido a vencer la adversidad.
Su padre, Manuel Jesús Pérez, obrero de profesión, murió en un accidente laboral cuando Jefferson era apenas un niño.
Su madre, María Lucrecia Quezada, no vidente, vendía legumbres en el mercado Diez de Agosto de su natal Cuenca. Jefferson era los ojos de ella y el principal soporte de sus hermanos.
Vendió periódicos, fue lustrador de zapatos y también uno de los mejores alumnos durante sus años de primaria, en las escuelas Eugenio Espejo y Gabriel Cevallos.
Su encuentro con el atletismo se dio cuando cursaba segundo año en el colegio Francisco Febres Cordero. Tenía que competir en una prueba de resistencia que sería la nota de su examen en Educación Física.
Acudió entonces al tradicional Parque de la Madre, donde entrenaba su hermano Fabián, y se puso a órdenes del profesor Luis Muñoz. Era abril de 1988. Muñoz descubrió potencial en Jefferson y le pidió que siguiera practicando para que compitiera en una prueba de fondo. Con poca preparación, el chico de apenas 14 años ganó y tuvo que viajar a Estados Unidos e Inglaterra para representar al Ecuador.Supo entonces que el atletismo era lo suyo. Ingresó a la marcha después, por pedido del entrenador Luis Chocho.
Marcha a la gloria
En 1990 obtuvo su primer logro de jerarquía internacional: la medalla de bronce en el Campeonato Mundial Juvenil de Atletismo en Plovdiv, Bulgaria.
Dos años más tarde, a punto de cumplir 18 años, ganó el título mundial juvenil en Seúl. Pero su consagración definitiva la logró el 26 de julio de 1996, cuando ganó la primera y única medalla de oro que tiene Ecuador en la historia de los Juegos Olímpicos.
“Para ganarme, tendrían que haberme matado”, dijo entonces, con 22 años. Pero así como vivió alegrías, también pasó momentos duros. Después del campeonato Mundial de Sevilla, en 1999, lo operaron de una hernia discal y estuvo postrado en una silla de ruedas durante varias semanas.
Se recuperó y llegó a tiempo a las Olimpiadas Sydney 2000, donde obtuvo un cuarto lugar. Agobiado y lesionado, decidió retirarse y terminar sus estudios. Pero ante el incesante pedido de la gente, luego de un año volvió a las pistas.
Lo que siguió fue una ola sucesiva de logros internacionales que tuvieron sus picos máximos cuando ganó tres medallas de oro consecutivas en los Campeonatos Mundiales de Atletismo París 2003, Helsinki 2005 y Osaka 2007.
Razones del éxito
¿Cómo llegó a ser el mejor? “Desde niño forjó una personalidad cuyos principales rasgos son la fortaleza mental, paz interior y una autoestima alta”, razona Fabián Pérez, hermano del marchista.
En la parte física, Jefferson tiene aptitudes anatómicas formidables. Mide 1,65 metros de estatura, pesa en promedio 60 kilos (suele perder dos o tres kilos durante una competencia) y la flexibilidad de su cuerpo es asombrosa.
“La única forma de que no terminara una prueba era por lesión, pues en su carrera no corrió riesgos de descalificación por faltas”, dice Luis Chocho, entrenador de marcha.
Un retiro descendente
Son tan excepcionales las condiciones de Jefferson, que su retiro debe ser paulatino. De lo contrario podría sufrir complicaciones por sus lesiones: una artrosis en la rodilla izquierda y una hernia discal.
“El proceso al que será sometido se lo conoce como descarga gradual de volúmenes de entrenamiento”, explica Marco Chango, médico personal. Se estima que el proceso se completará en cuatro años, por lo que seguirá compitiendo de forma no oficial.
El dinero, los negocios
Pérez dedicará más tiempo a su familia, los estudios —es ingeniero comercial, tiene una Maestría en Administración de empresas—, a la Fundación de ayuda social que creó en Cuenca en 2004, y a sus negocios: pólizas en la banca nacional e internacional, acciones en varias empresas y bienes raíces.
Aunque semejante patrimonio no lo ganó producto del deporte, dado el carácter amateur de su disciplina. De hecho, la máxima cantidad de dinero que ganó Jefferson Pérez en competencias fue de 100.000 dólares, que embolsó en 2003, cuando impuso un récord mundial.
Su bonanza se genera por otros rubros. “Del 100 por ciento de ingresos de Jefferson, el 50 por ciento proviene de sponsors, un 20 por ciento de competencias, el 10 por ciento de charlas de motivación y el 20 por ciento por las inversiones que le están generando rentabilidad”, dice Fabián Pérez.
En efecto, el nombre de Pérez consta entre las 300 personas naturales que más pagan el Impuesto a la Renta (IR) en el país y es el deportista ecuatoriano que mayores ingresos fiscales declara por ese rubro, según un informe del Servicio de Rentas Internas (SRI) emitido en 2007, en el que se señalaba que el marchista tributó 43.269 dólares de impuesto a la renta durante 2006.
“Jefferson tiene contratos que van más allá del retiro –afirma Fabián Pérez- . Los auspiciantes quieren tenerlo como imagen de sus empresas. Proyectarlo como un ser humano ejemplar, ganador, y de conducta intachable”, ha reconocido Fabián Pérez.
El futuro, los sueños
A juzgar por sus reiteradas críticas al manejo del Estado durante todos estos años, a Pérez se le vislumbra un futuro en la política.
“Yo elegí representar al pueblo ecuatoriano con un patriotismo que se expresa con realidades, no con ofrecimientos. No se sabe qué sucederá luego de cuatro ó cinco años cuando tenga una preparación óptima como para pelear cualquier cargo de elección popular. O cualquier cosa que vaya a hacer: sembrar papas, participar en la política de estructura de Estado, dirigir el deporte. Para entonces tendré un conocimiento bastante estructurado”.
No lo ha dicho abiertamente. Pero ser Presidente de la República podría ser su próxima meta. Acostumbrado a competir desde chico, sería un rival duro también en una contienda de ese tipo. Pero esa sería otra historia. La que acaba de cerrar no tiene objeciones. Es sublime. La de un genio irrepetible.
TOMADO DE REVISTA VISTAZO (SEP/08)

NUEVO DICCIONARIO CIUDADANO

Rico de derecha: pelucón; rico de izquierda: sensible.
Contrato a dedo de derecha: mafia; contrato a dedo de izquierda: emergencia.
Dictadura de derecha: tiranía; dictadura de izquierda: revolución ciudadana.
Reparto de bonos de derecha: paternalismo neoliberal; reparto de bonos de izquierda: justicia social.
Asesores gringos que cobran en dólares: ratas colonialistas; asesores españoles que cobran en euros: profesionales solidarios.
Uso de fondos públicos en campaña electoral de derecha: peculado; uso de fondos públicos en campaña electoral de izquierda: comunicación social.
Gesto obsceno a presidente de derecha: libertad de expresión; gesto obsceno a presidente de izquierda: atentado a la majestad del poder.
Control de todos los poderes de derecha: partidocracia; control de todos los poderes de izquierda: democracia ciudadana.





Economista de derecha: contador; economista de izquierda: estadista.
Bajo crecimiento de derecha: fracaso neoliberal; bajo crecimiento de izquierda: no hay cifras.
Peluconcitos de derecha: hijitos de papá; peluconcitos de izquierda: Ruptura de los 25.
Indígenas de derecha: longos arribistas; indígenas de izquierda: pueblos ancestrales.
Represión policial de derecha: genocidio; represión policial de izquierda: legítima defensa.
Demandas de derecha: caprichos; demandas de izquierda: derechos ciudadanos.
Materialismo de derecha: detestable consumismo; materialismo de izquierda: repartición de la riqueza.
Explotación de recursos naturales de derecha: depredación indiscriminada; explotación de recursos naturales de izquierda: desarrollo sostenible.
Concesiones de derecha: atraco al Estado; concesiones de izquierda: colaboración público-privada.
Obras públicas de derecha: inhumanos trozos de concreto; obras públicas de izquierda: infraestructura.
Periodistas de derecha: bestias salvajes; periodistas de izquierda: intelectuales.

martes, 2 de septiembre de 2008

PRIMER PLANO DE UNA NEBULOSA LEJANA


"Logramos obtener la imagen de mayor resolución jamás obtenida que permite ver con más detalle la nebulosa que existe alrededor de una estrella de neutrones. Este estudio aporta una o varias piecitas al rompecabezas cósmico en el que trabaja gente de todo el mundo para entender cómo mueren las estrellas, por qué explotan, o comprender, por ejemplo, el origen de los rayos gamma, los más energéticos del universo", destacan las doctoras Gloria Dubner y Elsa Giacani, del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE).
Su investigación mereció la tapa de la prestigiosa revista europea Astronomy & Astrophysics. La figura de primera plana muestra un objeto ubicado en el centro de nuestra galaxia, a 25000 años luz de distancia; es decir que la señal luminosa que las científicas argentinas captaron en un observatorio de Australia fue emitida hace 25 mil años.
"Cuando explota una supernova del tamaño de veinte soles, queda muy compactada en el centro una estrella de neutrones de unos 20 kilómetros de diámetro", dice Dubner, investigadora principal del Conicet, que para dar una idea de las características de esta materia, que es una de las más densas que puede existir en el universo, compara: "Es como si se comprimiera el Aconcagua a un tamaño tal que cupiera en una cucharita de café".
Esta esfera minúscula dentro de las dimensiones cósmicas gira sobre su eje a velocidades exorbitantes y arroja ráfagas de energía en direcciones opuestas, como un faro en el espacio. "Si esos chorros apuntan hacia la Tierra, emiten una señal que aparece y desaparece; de allí su nombre de púlsar, y lo hace de modo tan regular que parece generada a propósito. Es más: cuando se las descubrió en 1967, se pensó que podrían ser faros de extraterrestes que marcaban rutas en el espacio y se demoró la noticia hasta que se comprobó por otras mediciones que se trataba de un hallazgo astronómico", cuenta Dubner.
Este púlsar o estrella de neutrones no sólo desparrama partículas a 250 mil kilómetros por segundo, sino que crea grandes campos magnéticos insoportables para cualquier material de nuestro planeta, y conforma una nebulosa con vientos tremendamente energéticos.
Este panorama celestial, aunque parezca infernal, se completa con los restos de la "cáscara" de la estrella desintegrada que, como una burbuja envolvente, avanza y barre con todo a su paso como la onda expansiva de una bomba.
A esta nebulosa alimentada por la estrella de neutrones, denominada G-0.9+0.1 (por las coordenadas galácticas de su ubicación), dirigieron la mirada las especialistas argentinas. Se trata de una fuente de rayos gamma que concentra la atención de los científicos.
Faro cósmico
"Uno de los motivos de la importancia de la astronomía de los rayos gamma es que ahora se desarrollaron instrumentos para poder medirlos", indica Giacani. Por su parte, Dubner agrega: "Cuando se anuncia una detección de rayos gamma, los investigadores salen a buscar el objeto astronómico que los está emitiendo". Estos cazadores de rayos gamma los persiguen porque aún la ciencia no dio respuestas acerca de su origen.
El estudio de Dubner y Giacani insumió tres años de trabajo. "Las observaciones las realizamos en un interferómetro, que es un conjunto de antenas que brinda numerosos detalles. A través de este instrumental no se ven las estrellas, sino figuras de interferencia, un holograma, una figura muy compleja llena de franjas claras y oscuras que no se asemeja en nada al objeto que uno está observando. Sólo tras un complejo procesamiento matemático de estos datos se obtiene la imagen de cielo. A partir de entonces se empiezan a realizar los cálculos físicos e interpretaciones", relata Giacani, investigadora independiente del Conicet, sin ocultar su alegría por el resultado obtenido.
"Nuestro trabajo, además de aportar más resolución de detalles que imágenes anteriores no mostraban, permite testear modelos teóricos que vienen de la década del 50 y discutir cuál es la física que está atrás de este caso", agrega.
En este sentido, Dubner señala: "La idea es tratar de entender la física que describe estos objetos tan compactos. A veces se piensa que están hechos de materia extraña, porque ni siquiera los nombres de las partículas atómicas y subatómicas que conocemos funcionan allí".

lunes, 1 de septiembre de 2008

BOCA ´98-2008, EL MEJOR EQUIPO ARGENTINO DE LOS ÚLTIMOS 50 AÑOS


El título de la nota es una provocación para ustedes. La victoria de ayer es anecdótica. No influye que hoy Pompilio cumpla el sueño de Macri y vea a los Noir, los Chávez, los Viatri y los Gaitán. La Recopa obtenida durante la semana pasada y el liderazgo con puntaje perfecto y un partido menos en el Apertura sirven de disparadores. La sentencia cae pesada para los hinchas del resto de los equipos. Pero intentaré justificar tamaña afirmación.
Establezcamos un punto de partida para semejante sentencia: 1960. No es antojadizo. Ese año comenzó a disputarse la Copa Libertadores y desde ese entonces existe un registro a través del archivo fílmico, consecuencia de la irrupción de la televisión en nuestro país. Equipos como la Máquina de River, el Racing tricampeón, el Independiente de Erico, el San Lorenzo de Farro-Pontoni-Martino o el Boca de Severino Varela tienen esa desventaja o punto a favor si el boca a boca se exagera y se transforma en mito. Puesto el límite temporal, vale la pena otra aclaración. Es el mejor equipo, no el que más me ha gustado. Sin dudas, ese fue el Argentinos Juniors campeón del Metropolitano ´84, Nacional y Libertadores 85. Me llenó los ojos: Vidallé; Villalba, Pavoni, Olguín, Domenech; Videla, Batista, Commisso; Castro, Pasculli o Borghi, Ereros. Saporiti lo dirigió en 1984 y Yudica al año siguiente. Sólo la Juventus de Platini impidió la consagración mundial de un equipo maravilloso.
Otros recordarán al River de los años ´96-97 con Copa Libertadores, Supercopa y el tricampeonato en torneos cortos. Otra Juventus, la de Zidane, lo frenó en Japón. Y la lista sigue: el Vélez de Bianchi-Piazza ´93-96, el Boca de Lorenzo ´76-78, el Ferro de Griguol ´82-84, el Estudiantes tricampeón de América ´68-70, Racing campeón del mundo ´67, Independiente ganador del Metro ´83, Libertadores e Intercontinental ´84, el San Lorenzo de los Matadores, campeón invicto. O el Newell s de Bielsa ´90-92 que casi hace doblete de Libertadores y Clausura. Es imposible dejar afuera al Independiente de la mística que ganó cuatro Copas al hilo desde 1972 hasta 1975.
Por títulos y/o por su juego, estos equipos merecen una mención especial. No se trata de gustos personales, donde no hay debate posible. Cada uno elige su equipo, de acuerdo con su paladar futbolístico. Pero este Boca ´98-2008 obliga a reescribir los libros. Ha ganado diecisiete títulos. Seis locales (Aperturas ´98, 2000, 03 y 05 y Clausuras ´99, 2006) y once internacionales (Libertadores 2000, 2001, 2003, 2007, Intercontinental 2000, 2003, Sudamericana 2004, 2005, Recopa 2005, 2006, 2008). Entre los DT, Bianchi se llevó nueve, Basile cinco, mientras que Benítez, Russo e Ischia tienen uno. En los últimos once años, sólo se quedó sin festejos durante 2002. La estadística no aclara que los torneos locales duran una rueda desde 1991. Pero tampoco cuenta que en las década del setenta el campeón de la Libertadores entraba automáticamente en las semifinales del año siguiente y le era bastante más fácil defender su título. Gracias a la Recopa 2008, Boca llegó a dieciocho títulos internacionales e igualó a Milan.
Antes de la Libertadores 2000, sus últimas conquistas habían sido la ¡Copa Master y la Copa de Oro! La Copa Master fue un invento de la Confederación Sudamericana de Fútbol que, en 1992, decidió reunir en un cuadrangular a los cuatro primeros campeones de la Supercopa (Q.E.P.D). Racing, Boca, Olimpia y Cruzeiro protagonizaron la primera versión de este engendro, íntegramente disputado en la cancha de Vélez. En la final, superó por 2 a 1 a Cruzeiro y se consagró campeón de este prestigiosísimo torneo. Fue tal el éxito que la Conmebol decidió repetirlo en 1994 con Cruzeiro y Olimpia. Luego recibió santa sepultura. Insatisfechos con la Master, los dirigentes sudamericanos organizaron la Copa de Oro para rendirle tributo en vida a su presidente Nicolás Leoz. Se jugó en 1993 con todos los campeones del año anterior: Atlético Mineiro, de la Copa Conmebol (diez segundos de silencio); Sao Paulo, de la Libertadores; Cruzeiro, de la Supercopa, y Boca, de la Master. Levantó el trofeo tras superar por 1 a 0 en la Bombonera a Atlético Mineiro. Sin dudas, otra Copa para la historia.
Con todo respeto por los futbolistas que la jugaron y la ganaron, la Copa Master y la Copa de Oro no deberían figurar en ningún registro serio. "¿Y qué era la Supercopa, papá?", preguntan los chicos menores de 15 años. Fue el primer torneo que armó la Conmebol para animar la última parte del año calendario. Se jugó desde 1988 a 1997 y sólo participaban los campeones de la Libertadores. Su primer ganador fue Racing y el último River. En el medio, la obtuvieron Boca (1989), Independiente (1994,1995) y Vélez (1996). Despidámosla con una oración a modo de homenaje.
En 1998, inventaron la Mercosur, un torneo al que se llegaba exclusivamente por invitación. Tuvo menos vida que la Supercopa. Duró hasta 2001 y su último dueño fue el San Lorenzo de Pellegrini. Desde 2002, se juega la Copa Sudamericana. Los brasileños la desprecian porque coincide con su campeonato nacional. Por eso envían a los equipos que salieron desde el 5º al 12º lugares del Brasileirao anterior. Nunca tuvo campeón brasileño y sólo en 2006 no hubo finalista argentino (Pachuca-Colo Colo). San Lorenzo (2002), Boca (2004, 2005) y Arsenal (2007) han levantado el trofeo.
Desde 2003, la Recopa se disputa entre el campeón de la Libertadores y el de la Sudamericana. Es el equivalente de la Supercopa europea que el ganador de la Champions y el de la Copa UEFA protagonizan anualmente (Milan ganó cinco y las cuenta). Allá se hace a partido único y en Mónaco. Hay otra diferencia. Al ser anuales, Milan afronta una de las dos competiciones continentales de su temporada y Boca juega las dos por tratarse de torneos semestrales. Entonces, tiene doble chance de ganar uno y así llegar a la Recopa para seguir acumulando títulos. Boca la ganó tres veces en cuatro años. Dos como campeón de la Sudamericana (2005, 2006) y una como dueño de la Libertadores (2008).
Este contexto ayuda a explicar por qué Boca llegó a ganar once títulos internacionales en diez años. Todo comenzó con aquel Apertura ´98, en plena revolución Bianchi. Conservó casi todo su bloque para la Libertadores 2000. Ningún equipo pudo hacer eso con catorce meses de distancia entre el Apertura y la Copa. Luego, el equipo se fue renovando y siempre contó con los regresos de sus figuras. Sorprende el dato de que todos los futbolistas que volvieron, ganaron títulos en su segunda etapa. Desde Palermo a Riquelme, pasando por Battaglia, Traverso, Cagna, Delgado, Ibarra o Clemente Rodríguez. Los que se fueron y no regresaron como Córdoba, Abbondanzieri, Bermúdez, Serna o Schiavi no celebraron más.
Sólo cuatro de los casi cien jugadores transferidos por Boca durante esta década dieron vueltas olímpicas con otros clubes: Tevez, Gago, Samuel y Burdisso. Sin dudas, el conjunto hacía y hace mejores a los jugadores. No hay en la historia un equipo que se haya sostenido durante tanto tiempo en la cima del fútbol nacional y continental desde que tenemos competiciones internacionales. Durante este largo segmento, hubo varios equipos: el original de Bianchi, su segunda versión más utilitaria, el renovado de Basile, el del mejor Riquelme con Russo Pero todos forman parte del ciclo, que merece una perspectiva histórica. Aún con las restricciones y los contextos, estos diecisiete títulos convierten al Boca ´98-2008 en el mejor equipo argentino de los últimos cincuenta años.

viernes, 29 de agosto de 2008

BATTAGLIA, UN ESPECIALISTA EN VUELTAS OLÍMPICAS


Pese a la progresión del calendario y a las continuas mieles conquistadas, a Sebastián Alejandro Battaglia se lo observa igual que cuando daba sus primeros pasos en primera división, allá por mayo de 1998, cuando se presentó públicamente en el triunfo 4-0 ante Gimnasia y Tiro, de Salta, con Carlos García Cambón como conductor. Pelo corto y prolijo, un vestuario sin estridencias y haciendo continuamente un culto del bajo perfil. Pero más allá de que fuera del terreno parece un hombre que no rompe el molde, dentro de un club tan exigente como lo es Boca, el Chino -así lo llamaban de adolescente- es uno de los referentes que alzan la voz en los momentos más espinosos. Anteanoche, en la consagración xeneize en la Recopa, el santafecino volvió a destacarse más que ninguno.
"El título nos vendrá muy bien para seguir trabajando con tranquilidad y para que no se empiecen a tejer esos rumores extraños, como cada vez que hay un traspié. Tenemos el torneo local y la Copa Sudamericana por delante y queremos ganar las dos competencias. Porque nuestro secreto es no conformarnos con nada", confesó Battaglia a LA NACION el día posterior a su consagración personal número 15, que lo dejó a sólo un paso de alcanzar a Guillermo Barros Schelotto, el máximo ganador en la fructífera historia boquense.
"Ahora estoy a uno del Melli, es cierto, pero la historia sigue y siempre estoy obligado a ganar. Así que Guille se cuide... (sonríe). Los títulos hay que festejarlos como si fueran los últimos; uno nunca sabe cómo puede venir el camino. Así que la Recopa la festejamos con muchísimo orgullo", señaló quien comparte la habitación en las concentraciones con Rodrigo Palacio. El bahiense es uno de sus amigos en el plantel, aunque la lucha por el control remoto de la TV genera cortocircuitos. "Es una máquina de hacer zapping -se quejó el N° 5-. Con él no se puede ver nada tranquilo, es insoportable."
Sus hijas, Camila y Sofía, y su mujer, Bettina, son su "cable a tierra", quienes lo contienen en los momentos de vorágine. "Por eso fue que cuando noté que les costaba adaptarse a la vida en España (N. de la R.: en 2004 actuó en Villarreal) hice lo posible por volverme al país enseguida", confesó.)
"El semestre pasado fue un buen indicio del fútbol que podíamos practicar en éste, porque el plantel no se desarmó. Aquella vez faltaron los resultados finales. Por eso era importante no perder la Recopa, porque hubiera sido injusto, más allá de esos dos goles que Arsenal nos hizo ayer (por anteayer) en pocos minutos. Manteniendo la línea íbamos a tener posibilidades concretas de ser campeones, lo sabíamos. Se dio rápido, pero no se crean que nos conformaremos con la Recopa", dijo el futbolista, de 27 años, que se reconoce admirador de Los Nocheros y Ricardo Arjona.
Desde que comenzó su carrera, por la solidaridad y empeño dentro del campo, los técnicos siempre lo utilizaron como rueda de auxilio ante cualquier contratiempo. Así fue que actuó como volante central, por derecha, por izquierda, y hasta de N° 2. Fue el 24 de septiembre de 2000, con Carlos Bianchi como DT, ante Huracán. "A uno lo hace sentir bien que lo marquen como figura o dentro de los mejores, pero lo que verdaderamente me llena de orgullo es el reconocimiento de la gente cuando hago una buena jugada o un quite arriesgado. Estoy en un buen nivel, es verdad, pero uno siempre trata de superarse día tras día. Trato de no estancarme nunca. La mentalidad es siempre la misma, juguemos contra quien juguemos."
Su regular y magnífico rendimiento lo acercó al seleccionado; Alfio Basile lo citará para los próximos desafíos por las eliminatorias. "Uno siempre espera la citación con mucha ilusión. En mi puesto, volante central, el Coco tiene variantes de mucha categoría, como Mascherano, Gago, Banega... Yo estoy en un buen nivel y siento que puedo sumarle cosas al seleccionado."
Battaglia afirma no atemorizarse por la seguidilla de compromisos que espera a los xeneizes; todo lo contrario, lo esperanza el nivel del grupo. "Quedó demostrado en el último semestre que Boca tiene un plantel rico y numeroso como para luchar en dos frentes al mismo tiempo. Y en esta segunda etapa del año va a pasar lo mismo. Vamos a ser protagonistas en todo", concluyó Battaglia, el coleccionista de títulos.
• 15 títulos posee Battaglia en Boca. Quedó a sólo un trofeo de Guillermo Barros Schelotto, el máximo ganador en la historia xeneize.