lunes, 15 de septiembre de 2008

EL DT MERLO SALIÓ A GANAR

En su presupuesto no estaba el empate y menos la derrota: “La única opción que manejamos es ganar”, advirtió el técnico de Barcelona, Reinaldo Mostaza Merlo, antes del Clásico del Astillero.

Y con esa mentalidad envió a sus once escogidos al partido contra Emelec, en el estadio Capwell. Con un esquema 4-5-1, que aparentemente era conservador, pero que en la práctica le dio la razón al entrenador argentino, Barcelona ya ganaba fácilmente 3-0 a los 20 minutos del encuentro.

Aunque con complicaciones durante la semana (por la ausencia de jugadores de la Tricolor), Merlo trabajó hasta encontrar lo que él consideró ideal. Así lo explicó ayer, tras vencer en su priner Clásico dentro del fútbol ecuatoriano (ha dirigido dos).

“El viernes hicimos tres tiempos de 15 minutos cada uno, con tres equipos diferentes, y me decidí por este (el que salió ayer)”.

Sobre la línea de cinco en el medio campo, explicó: “Carlos Hidalgo, David Quiroz junto a Mike Rodríguez tenían la obligación de llegar hacia al ataque junto con Pablo Palacios, entonces llegábamos a tener hasta tres atacantes, que eran también volantes ofensivos”.

Merlo reconoció que el resultado lo alegró mucho. Él quería una revancha, porque perdió el primer Clásico que disputó (en julio pasado).
“En ese primer partido merecíamos ganar, pero perdimos en minutos adicionales”, recordó. Por eso ahora “salimos a ganar desde el minuto.
Estoy contento por cómo jugó y ganó el equipo y porque estamos prácticamente en la liguilla”.

PALACIOS, EL HOMBRE GOL

La jornada de ayer fue redonda para el delantero canario Pablo Palacios. En la historia de los Clásicos del Astillero marcó el gol número 200 para Barcelona (por torneos nacionales) y ya es el máximo artillero del campeonato, con 13 tantos.

La velocidad y la capacidad de aprovechar cada espacio cedido por el rival le permitió ayer al capitalino concretar dos anotaciones contra Emelec en menos de tres minutos.

En la primera conquista (marcada a los 3 minutos del partido), el delgado ariete canario bajó con el pecho un balón entregado de cabeza por David Quiroz, y con su clase de goleador dio un giro e impulsó el balón a las redes del golero Marcelo Elizaga.

El gol 200 en un Clásico para los amarillos lo festejó con el coautor del tanto, Quiroz, quien volvió a entregarle el pase para la segunda anotación de Barcelona y la décima tercera de Palacios en el torneo ecuatoriano.

La acción se dio al minuto 6, en el mejor momento ofensivo de los toreros. El pase nuevamente fue de cabeza por parte de Quiroz, pero esta vez Palacios hizo lo que acostumbra hace cuando anota un tanto: encarar al golero adversario. Entró con perfil derecho hacia la portería de Elizaga, lo esquivó y quedó con el arco a sus pies para rematar solo.

Palacios volvió a festejar con euforia, no solo porque ponía adelante a su equipo en los primeros minutos del partido, sino también porque son sus primeros goles un Clásico del Astillero. Convertir en estos partidos era una de sus aspiraciones cuando se enroló en Barcelona a inicios del año.

Sin embargo, al final del compromiso conservó la modestia. “Hasta el momento he trabajado con humildad. Acá solamente se aprovechó cada oportunidad que encontramos para convertir los goles”, manifestó el artillero de 26 años.
El héroe
Pablo Palacios
NACIMIENTO
Nació el 5 de febrero de 1982, en Quito.
DATOS
Mide 1,78 m de estatura y pesa 71 kilos.
TRAYECTORIA
Debutó en primera categoría con Liga de Quito en el 2002. También jugó en Deportivo Quito y Aucas. Su pase es de Barcelona.
Cifras
200
Goles El primer gol de Palacios el 200 de Barcelona sobre Emelec en duelos por el torneo ecuatoriano.
202
Tantos. Barcelona acumula esta cantidad de anotaciones en los clásicos por el campeonato nacional.

13
Tantos. Palacios es el artillero absoluto del torneo. Martín Mandra, del D. Quito, se quedó con 12.
Sin gravedad
Pablo Palacios fue sustituido al minuto 81 por Rolando Zárate, debido a un problema muscular, pero el médico del club, Bosco Mendoza, descartó la gravedad de la molestia y dijo que se trató de solo un golpe. En cambio, Segundo Matamba tuvo una contractura.

BARCELONA GOLEÓ A EMELEC EN CAPWELL

Barcelona goleó ayer 3-0 a Emelec en el estadio Capwell y se acerca a su objetivo de clasificar a la liguilla.

Los canarios, con goles de Pablo Palacios (3 y 6 minutos) y de Fernando Hidalgo (19m), consiguieron su victoria. Mientras que los eléctricos, con esta derrota en su casa, quedaron fuera de las instancias finales del campeonato nacional.

Barcelona fue contundente y aprovechó los errores de los eléctricos, que fallaron principalmente en defensa. Los azules terminaron el Clásico del Astillero con 9 elementos, por expulsión de Carlos Quiñónez y Gustavo Ruiz.

Barcelona fue contundente en el Clásico del Astillero. Apenas se jugaban seis minutos cuando los toreros ganaban 2-0 a Emelec; luego, antes de los 20 minutos, se sentenció el destino del encuentro con una goleada 3-0. De paso, los amarillos eliminaron a los azules, que por segundo año se quedan fuera de la liguilla.

Las estrategias y sistemas tácticos escogidos por los dos entrenadores aún no se ponían plenamente en práctica cuando Pablo Palacios abrió el marcador (3m). El Cabezón recibió un pase de David Quiroz y, después de dominar el balón con el pecho, con una media vuelta espectacular vulneró el arco de Marcelo Elizaga.

Cuando los hinchas de Barcelona aún festejaban la conquista del quiteño, llegó el segundo tanto. Palacios recibió un pase, nuevamente del Cholito Quiroz, y ante la lentitud de la zaga eléctrica derrotó a Elizaga (6m).

El esquema que impuso Juan Ramón Silva, DT azul, no funcionó. En el estadio Capwell la ofensiva de Barcelona los arrasó desde los minutos iniciales.

Los volantes Quiroz, abierto a la derecha, y Fernando Hidalgo, por la izquierda, llegaron con facilidad al área rival, ante la deficiente marca eléctrica. Mike Rodríguez, que jugó como media punta, tuvo vía libre por el sector del lateral Carlos Quiñónez.

Tuvo razón Silva cuando declaró, el pasado jueves, que la zaga de Emelec “tiene serios problemas”.

Después del 2-0, los canarios pudieron conseguir una goleada histórica, pero Palacios, Rodríguez y Fernando Hidalgo perdieron claras ocasiones de anotar.

El tercer gol llegó al minuto 19. Fernando Hidalgo derrotó a Elizaga, tras un pase del volante Carlos Hidalgo.

En el minuto 50, Emelec tuvo la única opción de gol, cuando Carlos Juárez cabeceó desviado un centro de Armando Paredes. No hubo más peligro sobre el arco de Pablo Santillo.

En el segundo tiempo, Barcelona bajó el ritmo de su juego y se conformó con el resultado logrado.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

ESTA VEZ VOY A ARRANCAR -10, PERO ESTOY TRANQUILO


SAN ANTONIO.- La verdad es que estoy sorprendido por cómo respondí en este momento. Siempre fui hiperactivo y después de mi primera operación y mi primer yeso, tengo que actuar muy distinto de cómo soy habitualmente. Me mentalicé para comportarme pacientemente. Llevo cuatro días sin salir de casa y lo estoy pasando bien por ahora. Mi mujer, como siempre, me da una mano bárbara para que todo funcione.
No sé si hay detalles que pueda contar de la operación que no conozcan. Fue una artroscopia. Me hicieron varios cortes y por esos agujeritos pasan una cámara, la luz y lo que necesiten en el momento para ir limpiando y corrigiendo. Si bien fue con anestesia total y no pude ver la intervención en el momento, me dieron un DVD y al día siguiente estuve "chusmeando" un rato cómo fue todo.
Lo que más me tranquilizó fue que el doctor (Richard Frenkel) me dijo que, más allá de la lesión, el tobillo está bien. Me contó que muchas veces abren y se encuentran con sorpresas por otros problemas. Por suerte no fue mi caso.
Ahora, en casa, los días los paso mirando muchas películas. Todo muy sedentario, opaco. Si tuviera que recomendar una de las que vi, me gustó "Gone baby gone", que en la Argentina se conoció como "Desapareció una noche". No es nueva, pero estoy viendo de todo, recuperando tiempo. Las que no tengo en DVD las veo en algunos de los 200 canales con películas que tienen los cables acá.
También seguí por televisión las semifinales y las finales del US Open de tenis. No llegué a ver a Del Potro, porque cuando él jugó contra Murray me estaban operando en Los Angeles.
Me aconsejaron mucho reposo y que trate de tener la pierna en alto el mayor tiempo posible y éso es lo que estoy tratando de hacer. Después, ando con muletas y cada tanto voy a la compu para ver algo en Internet.
Aunque todavía estoy lejos del básquetbol, sigo algunas noticias y pases de la NBA, claro. Principalmente de los equipos de la Conferencia Oeste, donde están los rivales que más me interesan, porque los voy a enfrentar. Lo más importante es que los Clippers se reforzaron bien con Marcus Camby y Baron Davis, pero también tuvieron que dejar ir a Elton Brand. Y Houston, que ya era un rival muy importante, se va a potenciar más todavía con la llegada de Ron Artest, que es un gran jugador.
También se está hablando de los jugadores que se van a Europa por mejores salarios. Si me preguntan si yo volvería para allá, lo primero que tengo que decir es que siempre prefiero quedarme en San Antonio.
Pero uno nunca sabe lo que puede ocurrir. Si algún día me tocara un cambio y pasar a una ciudad que no me gusta o en la que no estoy cómodo acá en los Estados Unidos, lo pensaría. Pero es algo que cualquiera haría. Hasta Kobe Bryant dijo que por cierta cantidad de dinero aceptaría dejar la NBA.
Igual es todo sobre supuestos y yo hoy estoy con el "chip" para recuperarme. Normalmente hubiera empezado los entrenamientos a fin de este mes, pero tendré que ir de a poco. Aunque no tengo ningún dolor, por ahora no voy a poder apoyar el pie. Mañana me van a sacar el yeso para quitarme los puntos y me volverán a poner una férula. Me imagino que después van a seguir trabajos de recuperación en la pileta No voy a tener que empezar de cero. Esta vez voy a arrancar -10, pero estoy tranquilo, llenándome de paciencia y pensando en hacer las cosas bien para volver a jugar.
Por Manu Ginóbili
para La Nacion

lunes, 8 de septiembre de 2008

PELUCÓN NO, PELUCÓN SÍ

Con la revolución ciudadana el término pelucón se impuso en el léxico ecuatoriano. Si bien hasta el momento ningún lingüista lo ha definido con exactitud, todos sabemos que califica a quienes, antes del siglo XXI, eran conocidos como aniñados, es decir, esos que se preocupan por ir vestidos a la moda, se movilizan en autos de lujo, hacen ostentación de su poder, buscan amistades solo entre sus pares, viven en urbanizaciones exclusivas, mandan a sus hijos a colegios y universidades privadas y tienen sus ojos puestos en Miami. En resumen, son horribles.
Tan horribles que el Correa no deja de referirse a ellos y endilgar a todo opositor que se le cruza por delante ese sambenito: pelucón. Claro que entre los numerarios y supernumerarios de Alianza PAIS hay varios, pero como ellos están adscritos a la revolución ciudadana, no cuentan: son pelucones de forma, pero no de fondo.

Por eso, si ustedes se encuentran con un señor que va en un auto de lujo escoltado por una enorme, desafiante caravana, no crean que es un pelucón: es un funcionario del Gobierno nomás. Y si ese funcionario hace, de pronto, parar a toda su numerosísima comitiva para ordenar que metan preso a quien, parado en la esquina, hizo un gesto lesivo a su majestad, no lo confundan con un pelucón: es el Presidente de la República nomás.

Tampoco crean que es un pelucón todo aquel que se viste con ropa diseñada especialmente para él: es el Presidente de la República nomás. Sus camisas son tan exclusivas que se las hizo sacar al mismísimo ministro de Educación que, creyendo que ese era el uniforme de los maestros de la revolución ciudadana, las comenzó a usar.

El Presidente dispuso que esas camisas solo podía llevarlas él y nadie más que él. ¡Pobre ministro! Quedó para vestir guayaberas, máximo. ¡Y tan contento que estaba!

Y pelucón tampoco es todo aquel que tiene a sus hijos en establecimientos privados. ¡No! Alguien no pelucón, como el Correa, tiene derecho a dar a sus hijos la mejor educación posible, esa que no se alcanza en los establecimientos públicos.

Y pelucón tampoco es quien va a comprar un jet y un helicóptero para su movilización personal: es el Presidente de la República nomás que, después de pasar muchas penurias, revolucionará su flota para ponerla a tono con el siglo XXI que, entre otras cosas, ha reinventado la majestad aeronáutica del poder.
Y pelucón tampoco es el que despide al cocinero criollo que le cocinaba y que daba al pescado, al pollo y a la carne de res una similar sazón; por eso, en su lugar contrató un chef belga que hace que el pescado parezca pollo y que el pollo sepa a carne de res. ¡Ese no es un pelucón!: es el Presidente de la República nomás, cuyo paladar tiene derecho a reclamar los exquisitos efluvios que demanda la majestad de su rango.

O sea, pelucón es todo aquel que, ostentando privilegios, está por el No.

En cambio quienes ostentan sus privilegios y, además, insultan a todos los que piensan distinto y, con un desdén altanero, demuestran a cada paso su prepotencia, pero están por el Sí, jamás pueden ser calificados como pelucones.

Porque pelucón solo rima con oposición. Y punto.
Tomado de la columna de Pajaro Febres Cordero(El Universo 07/09/08)

NO SOY UN SER NORMAL

Para considerarme como tal necesitaría tener en absoluto equilibrio mi realismo: conciencia lúcida de cuanto acontece; mi fantasía: capacidad para soñar; la armonía de cinco sentidos que me harían apreciar el arte, la gastronomía, la cultura en todas sus facetas; la empatía que me llevaría a ponerme en la piel de los demás; el sentido del humor sin el cual queda aniquilada la inteligencia; una propensión a querer porque ¿de qué sirve vivir si no se ama?

Al tratar de pasar el examen de ingreso fracasé estrepitosamente. Carezco de realismo, soy un perro lunar, un soñador; no siempre tengo conciencia de lo que ocurre a mi alrededor, puedo lastimar sin querer, no encuentro las palabras para consolar, evitar suicidios, curar enfermedades del alma. Mi fantasía inagotable vestida de humor es muleta valiosa, mas sigo claudicando dentro de un mundo que no termino de entender. Llegué a la conclusión de que soy un animal sin llegar a ser una bestia, mucho menos inteligente de lo que a veces creen ciertos pero tal vez no tan idiota como de repente tengo la impresión de ser. Quizás soy un parapléjico del alma, tengo cuerpo sin mayores fallas, pero mi alma anda en silla de ruedas. No logro encontrar a Dios cuando a lo mejor lo llevo dentro.

Me siento perplejo. Hace tres millones de años el australopiteco era un mono (?) que caminaba erguido en sus dos patas (¿piernas?). El homo sapiens apareció hace doscientos mil años. Para Descartes, la presencia del alma se manifestó mediante el lenguaje (pero los locos también hablan). Según Aristóteles, el hombre es un animal dotado de razón, pero ¿por qué pretende tenerla cuando anda más perdido que chancho en misa? Para Feuerbach, Dios es la manera como los hombres pueden concebir la perfección humana. Al pretender hacer una teología se realiza una antropología.

Una vez reducido a polvo en la higiénica cremación no soy más que cenizas, paso en la tierra desapercibido. Si con todo aquello a cuestas permito que se me trepen los humos, me convierto en triste pendejo. Sé un poco de todo pero no sé nada del todo. Mi cultura se reduce al placer experimentado mediante un meticuloso aprendizaje. Creo que es una forma razonable de vivir la vida con intensidad. No se necesita ser un genio para sentir a Bach, admirar a Picasso, sino abrir sentidos y alma lo que más podamos. Se requiere cultivar la infinita ternura para perdonarlo todo, amar a los demás, con mayor razón cuando no parecen merecerlo, sonreír aunque tengamos el corazón hecho trizas. Soy un ferviente seguidor de Kant, no necesito recompensas para actuar bien. Soy un admirador de Jesús y si lo pierdo de vista, Él sabrá dónde encontrarme. Intento domesticar al animal que llevo dentro, anhelo convertirme en ser humano incapaz de satanizar en los demás fallas que tanto cometo, malos pensamientos que a veces comparto.

Soy bernard sin más, con entrañables minúsculas. No soy normal, es un hecho, pero amo a morir y de eso vivo o por eso me desvivo.
Tomado de la columna de Bernard Fougeres(El Universo 7/09/08)

NO SOY UN SER NORMAL

Para considerarme como tal necesitaría tener en absoluto equilibrio mi realismo: conciencia lúcida de cuanto acontece; mi fantasía: capacidad para soñar; la armonía de cinco sentidos que me harían apreciar el arte, la gastronomía, la cultura en todas sus facetas; la empatía que me llevaría a ponerme en la piel de los demás; el sentido del humor sin el cual queda aniquilada la inteligencia; una propensión a querer porque ¿de qué sirve vivir si no se ama?

Al tratar de pasar el examen de ingreso fracasé estrepitosamente. Carezco de realismo, soy un perro lunar, un soñador; no siempre tengo conciencia de lo que ocurre a mi alrededor, puedo lastimar sin querer, no encuentro las palabras para consolar, evitar suicidios, curar enfermedades del alma. Mi fantasía inagotable vestida de humor es muleta valiosa, mas sigo claudicando dentro de un mundo que no termino de entender. Llegué a la conclusión de que soy un animal sin llegar a ser una bestia, mucho menos inteligente de lo que a veces creen ciertos pero tal vez no tan idiota como de repente tengo la impresión de ser. Quizás soy un parapléjico del alma, tengo cuerpo sin mayores fallas, pero mi alma anda en silla de ruedas. No logro encontrar a Dios cuando a lo mejor lo llevo dentro.

Me siento perplejo. Hace tres millones de años el australopiteco era un mono (?) que caminaba erguido en sus dos patas (¿piernas?). El homo sapiens apareció hace doscientos mil años. Para Descartes, la presencia del alma se manifestó mediante el lenguaje (pero los locos también hablan). Según Aristóteles, el hombre es un animal dotado de razón, pero ¿por qué pretende tenerla cuando anda más perdido que chancho en misa? Para Feuerbach, Dios es la manera como los hombres pueden concebir la perfección humana. Al pretender hacer una teología se realiza una antropología.

Una vez reducido a polvo en la higiénica cremación no soy más que cenizas, paso en la tierra desapercibido. Si con todo aquello a cuestas permito que se me trepen los humos, me convierto en triste pendejo. Sé un poco de todo pero no sé nada del todo. Mi cultura se reduce al placer experimentado mediante un meticuloso aprendizaje. Creo que es una forma razonable de vivir la vida con intensidad. No se necesita ser un genio para sentir a Bach, admirar a Picasso, sino abrir sentidos y alma lo que más podamos. Se requiere cultivar la infinita ternura para perdonarlo todo, amar a los demás, con mayor razón cuando no parecen merecerlo, sonreír aunque tengamos el corazón hecho trizas. Soy un ferviente seguidor de Kant, no necesito recompensas para actuar bien. Soy un admirador de Jesús y si lo pierdo de vista, Él sabrá dónde encontrarme. Intento domesticar al animal que llevo dentro, anhelo convertirme en ser humano incapaz de satanizar en los demás fallas que tanto cometo, malos pensamientos que a veces comparto.

Soy bernard sin más, con entrañables minúsculas. No soy normal, es un hecho, pero amo a morir y de eso vivo o por eso me desvivo.
Tomado de la columna de Bernard Fougeres(El Universo 7/09/08)