martes, 23 de septiembre de 2008

SI PERO NO

Sí a la misa de réquiem por los finados de la mafia perfecta, que reventaron sus cuentas bancarias sin pegar un solo tiro y con todas las condecoraciones habidas y por haber de los clubes sociales orgullosos de tenerlos en sus filas.

Pero No al baby shower de la nueva criatura constitucional que no es un clon del cadáver, pero que lleva en ciernes el riesgo cierto de evolucionar para peor, en lo que podría ser una mutación destructiva por las consecuencias que todos sufriremos.

Sí, por darles un estatequieto a las empresas acostumbradas a burlarse del Estado y cobrar hasta premios por eficiencia y rapidez en hacer las obras mal.

Pero No a darles más contratos a esas mismas empresas y perdonarlas con el cuento de que ya bajaron los costos o pagaron multas, sin exigirles que devuelvan el dinero mal habido en anteriores gobiernos.

Sí al gasto en lo social. Sí a la educación gratuita, a eliminar los $25 de matrícula, a que no se cobre en las salas de los hospitales públicos.

Pero No a preparar un lavado masivo de cerebros para adoctrinar a los jóvenes en una sola línea y obligar a todos a que se aprendan de memoria los nuevos mandamientos de la revolución ciudadana. No a utilizar a los empleados públicos y los beneficiarios de subsidios como soldados de una revolución, en la que dejarán de creer apenas sientan retrasos en sus quincenas.

Sí, a las obras necesarias y urgentes a lo largo del país. Ciudades que esperaron décadas por una carretera o la construcción de un puente. Pueblos tan tristes y olvidados que son capaces de alegrarse y hacer fiesta por el simple hecho de que un presidente llega a engañarlos. Y no les importa.

Pero No a la entrega a dedo de esas obras, repitiendo procedimientos tan viejos como oscuros. Sin estudios, sin fiscalización seria, sin precios comparados. No, a crear nuevas argollas de contratistas.

Sí a los pocos hechos que dieron esperanzas que se acabaría la impunidad en el Ecuador.

Pero no a los numerosos hechos que demuestran que la impunidad sigue, para proteger a los nuevos socios. Y a ciertos viejos también, por cierto, consolados desde arriba de las patadas que reciben por abajo.

Sí a las caras nuevas, rostros frescos, discursos diferentes. Sí a más espacios para actores diversos.

Pero no a las caras feas, retorcidas por el rencor, disfrazadas con la risa hipócrita, escondidas en caretas de armonía pero evidenciadas con sus palabras resentidas.

Sí a la búsqueda del cambio para bien. Será nuestro motor, nuestro norte y lo que mueva por siempre a los ciudadanos de buenas intenciones de nuestro país.

Pero No a este cambio. No al engaño de hacer creer que con una constitución hecha a la maldita sea, comenzará la redención. No a la falta de respeto de llevarnos obligatoriamente a las urnas por esto. No al plan siempre fracasado de callar las voces que molestan, que incomodan.

Con estos sentimientos encontrados iré a votar el 28 de septiembre. Y para no ser una vez más infiel con lo que siento, votaré por los dos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

RIQUELME, ASÍ, RESTA MÁS DE LO QUE SUMA


Juan Román Riquelme siempre es noticia. Quizás haya una cuota de injusticia en que su figura resulte foco de debates, pero es cierto, también, que a los virtuosos -como él- habitualmente se les exige más de lo normal. De los futbolistas con categoría y símbolos de sus clubes se aguarda la excelencia. Su alicaído estado atlético y deportivo fue tema de explotación continua durante las últimas semanas; incluso, en la conferencia de prensa del viernes pasado, en Casa Amarilla, el conductor de Boca, Carlos Ischia, se alteró cuando se vio obligado a responder sobre el bajón del responsable de la creación xeneize.
Con la inesperada caída de ayer frente a Tigre, en la propia Bombonera, la merma en el rendimiento de Román quedó mucho más en evidencia. Porque más allá de que las frías estadísticas indican que desde que el hombre nacido en Don Torcuato regresó de los Juegos Olímpicos Boca no triunfó con su presencia en el campo -cuatro partidos: tres empates y una derrota-, muchas manifestaciones de JR hacia sus compañeros comienzan a ser preocupantes y, sobre todo, perjudiciales.
"No hay que dramatizar", reclamó el jugador, de 30 años, no bien consumada la derrota 3-2 ante el conjunto dirigido por su ex compañero Diego Cagna. Pero algunos de sus síntomas públicos son, realmente, para abrir interrogantes. Si bien su clase técnica no está en discusión y con un simple toque dejó a varios jugadores cara a cara con el arquero rival, ayer transitó el césped con cierto fastidio. En cada desacierto de sus compañeros no ocultó su desagrado, con gestos parcos, miradas penetrantes y muecas ampulosas.
Por el momento, en plena competencia, ninguno lo reconocerá públicamente, pero varios integrantes del grupo auriazul se sienten condicionados con ciertas actitudes del número 10. Algunos, sobre todo los más jóvenes e inexpertos, se incomodan con las insistentes indicaciones de Román. Jesús Dátolo, por ejemplo, parece obligado a pasarle la pelota a Riquelme y ello le quita protagonismo y vuelo . Lucas Viatri, asimismo, todavía no logra comprender dónde le llegarán las asistencias del enganche y, ayer, hasta pareció bajonearse luego de algunos reproches del estratego.
Algo está claro: en este estado, Riquelme es perjudicial para el equipo y debería tomar un poco de oxígeno. Ante Tigre fue anticipado en varias oportunidades y sucedió algo poco usual: fue reemplazado en la segunda parte (por Leandro Gracián). Durante su salida no recibió la ovación que suele gratificar sus oídos; incluso el público aplaudió mucho más a Sebastián Battaglia cuando se fue expulsado.
"No me pongo a pensar si a un jugador lo aplauden o no, ésa no es mi función", se irritó Ischia. Pero algo quedó en evidencia: en esta versión, Riquelme resta más de lo que suma.

NO AL CHAVO.

Está resuelto. La moneda de la ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina) será el chavo, que remplazará a las monedas de todos los países miembros. El nombre de la nueva divisa rinde homenaje tangencial a su mentalizador, el coronel Chávez, se enanca en la popularidad de un entrañable personaje de televisión y aprovecha que en muchas de las repúblicas de la región ya se denomina “chavo” al centavo, porque la unidad monetaria invariablemente terminará valiendo un centavo de dólar o de euro (esta paridad está por definirse).
En todo caso, el país más rico del grupo, Venezuela, será el que fije el valor de la nueva moneda, dándole un viso de respaldo con sus decrecientes ingresos petroleros. Como sabemos también forman parte de este cartel Nicaragua, Honduras, Cuba, Dominica y Bolivia. Ecuador ingresará después de las elecciones presidenciales de febrero del 2009. Si en el ínterin aparece algún otro pato, perfecto, porque así será “el chavo de los ocho”. El más interesado en la transformación monetaria será el nuevo miembro, es decir Ecuador, por montón de razones.
Primera, porque sería altamente incongruente que un miembro del más selecto club antiimperialista use como moneda el dólar yanqui. Segunda, porque la Constitución aprobada en septiembre del 2008 manda que se busque la integración monetaria de América Latina. Esto no es interpretación, lo establece expresamente el artículo 423, numeral 1. Tercera, su presidente es un graduado en desdolarización, el más conocido paper de su carrera académica trata justamente de eso.

Cuarta, porque las políticas implementadas por su gobierno no son sostenibles con la “camisa de fuerza” de la dolarización, especialmente desde el derrumbe de los precios del petróleo. Y quinta, porque incluso con los precios del petróleo al doble de lo que están en la actualidad, no será posible cumplir con los compromisos que impone al Estado la referida Constitución. Entonces, el coronel Chávez le dará imprimiendo a su aliado todos los billetes que quiera… al precio que se pueda. Me dirás, “pero esto último no puede ser, puesto que la emisión monetaria será regulada por un ente profesional y autónomo”… Pero ya sabemos lo que significa autonomía en el léxico del socialismo del siglo XXI.
Hasta aquí la parábola, o sea la “narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante”. Y ni tan fingido, para allá vamos rápida e inevitablemente.

Por más que hayan cambiado de ministra, la terca verdad es que ni siquiera con el petróleo WTI a 110 dólares se podrá financiar el presupuesto del 2009, a menos que se recurra a más endeudamiento. Pero, curiosamente, se dice que si baja el petróleo no se pagará la deuda externa. Ustedes entenderían si les digo que si me bajan el sueldo me endeudo para seguir la farra, pero que si me bajan el sueldo no pago la deuda, ¿habrá algún banquero tan descerebrado que me quiera prestar plata después de semejantes declaraciones?
Pero semejante galimatías sí tiene una salida: la chavización. El próximo domingo daremos ese salto al vacío. ¿Vas a colaborar en tal suicidio colectivo?

sábado, 20 de septiembre de 2008

RENUNCIO MONICA CHUJI

La carta de renuncia de Mónica Chuji es un texto de dos páginas que todos los simpatizantes de Alianza PAIS deberían leer obligatoriamente. No es la carta de un banquero millonario, o de una bestia salvaje, o del Opus Dei, sino de la única indígena que pasó por este gobierno lleno de intelectuales, aniñados, partidócratas y pelucones.

La Chuji denuncia ahora que Acuerdo PAIS defiende “posiciones conservadoras y reaccionarias”, que es un partido donde las bases deben “someterse” a la opinión “de un solo líder”, y que la cúpula mira con suspicacia “el solo hecho de pensar de manera diferente”. Es además un partido que “manipula, vulnera, margina y trata de cooptar” las organizaciones sociales, y que como lo demostró en Dayuma, “ha llegado a la criminalización de la movilización social”. Lo más preocupante sería que Alianza PAIS “pone en riesgo […] toda la democracia”; en otras palabras, que nos ha llevado al borde de una dictadura total.

Se demoró Mónica Chuji para llegar a esta conclusión. Durante casi dos años permitió que persigan a otros. Guardó silencio cuando Correa ofendió a las mujeres, insultó a los indígenas, reprimió en Dayuma, impuso su postura en el Buró Político y manipuló desde afuera la Asamblea Constituyente.

Ahora reconoce que se equivocó, pero no acepta que fue cómplice de esos atropellos. Ha pasado a engrosar la lista de descontentos de derecha e izquierda (Rosanna Queirolo, Fausto Ortiz, Wilma Salgado) que se largaron furiosos, pero sin mencionar que ellos fueron parte del festín.

Por eso no debe sorprendernos que después de su ruptura, Mónica Chuji sea inconsecuente y llame a votar Sí por la Constitución correísta, haciendo quedar en ridículo su propia denuncia. ¿Acaso no se ha dado cuenta de que el 28 de septiembre no vamos a votar por un texto jurídico sino para decidir el poder que acumulará Correa durante los próximos años? ¿Acaso no ve la propaganda oficial, que no propone ni un solo argumento racional a favor de la Constitución sino simplemente un Correa dotado de más poderes como receta milagrosa? ¿Acaso no imagina cómo utilizaría un triunfo electoral este Presidente que “criminaliza la movilización social”?

El error de la Chuji no es casual. Se debe a la influencia adormecedora de Alberto Acosta, que lo único que ha hecho es dorarles a sus seguidores la píldora del correísmo, haciéndoles creer que las tendencias totalitarias del Presidente son manejables, y convenciéndolos de que pospongan la ruptura con Alianza PAIS para después del 28 de septiembre.

Me cuesta creer que esta deshonestidad intelectual de ocultar una verdad tan grave para no afectar los resultados electorales encuentre terreno abonado, pero debo inclinarme ante los hechos. La izquierda, o al menos sus dirigentes, están demostrándole al país, estos días, una vanidad por el poder que no imaginábamos. Son pocos todavía los que se rebelan contra el papel indigno que se les está haciendo cumplir. Pero quizás sean así los procesos políticos y en algún momento la tendencia se revierta.

NO CALLAR Y VENCER EL MIEDO

Este lunes Carlos Vera recibió un merecido homenaje. Más que un homenaje al periodista, fue un llamado a la defensa de esa libertad de expresión que Rafael Correa tanto aborrece.

Más allá de estilos y formas de pensar, Carlos Vera es símbolo de ese periodismo frontal, que encara sin miedo al poder. Por eso nunca ha sido el favorito de quienes hacen del poder un arma para controlar, en lugar de una herramienta para servir.

Entre ellos están Rafael Correa y muchos en su gobierno, quienes no entienden realmente lo que significa la libertad de expresión. Es verdad que aquí no hay periodistas encarcelados ni torturados. Pero Correa utiliza otros métodos para atacar e intentar limitar nuestra libertad.

Este Gobierno ataca la libertad de expresión al interrumpir descaradamente el programa de Carlos Vera, con cadenas de televisión con dedicatoria. Al presentar una denuncia penal contra el director de un diario por un editorial que no le gustó. Al insultar, desprestigiar y ridiculizar a periodistas que día a día se juegan el pellejo por mostrar la verdad. Al inundar los canales de televisión con cadenas nacionales que imponen su visión de los hechos, burlándose en la cara de la visión más imparcial que brindan los canales en sus noticieros. Y sobre todo, al promocionar un proyecto de Constitución que le permitiría agarrar a los medios por el cuello con nuevos mecanismos de censura y la amenaza de que el Estado se convierta en su dueño parcial.

Cuando uno ve el escaso entendimiento de nuestro Presidente de lo que la verdadera libertad de expresión significa, uno duda que haya vivido y estudiado en Europa y Estados Unidos. De lo contrario, sabría aceptar e ignorar, como lo hacen mandatarios de países desarrollados, las críticas frontales e incluso las burlas y parodias contra el poder de turno. La visión de Correa está muy lejos de la de esos países. Se acerca más bien a visiones dictatoriales que en lugar de encontrar en los medios de comunicación y sus periodistas a aliados de la verdad, encuentra en ellos a obstáculos y enemigos que derrotar.

Uno de los momentos más divertidos del homenaje a Carlos Vera fue cuando en un video sobre su trayectoria periodística se mostró una entrevista al candidato Rafael Correa. Ahí, el sonriente futuro presidente felicita a Carlos Vera, a su programa y a Ecuavisa por su objetividad e imparcialidad ejemplares. Todos en el público nos reímos. ¿Es ese el mismo Correa que hoy despotrica justamente contra los medios más serios y objetivos? ¿Dónde se fue ese candidato que parecía abierto, liberal y democrático?

Carlos Vera aceptó en su discurso haber pecado de ingenuidad al apoyar en su momento a Rafael Correa, ignorando a quienes le advertían el peligro que ese joven candidato representaba. No es ni será el único arrepentido y desilusionado.

Mientras existan periodistas defendiendo nuestro derecho a hablar, opinar, cuestionar, criticar, desafiar, reclamar y decir lo que tenemos en nuestras cabezas, los Correas del mundo tendrán problemas al imponer sus engaños. Carlos Vera repite todas las mañanas en su programa que no debemos callar. Que debemos vencer el miedo. Él lo hace a diario. Mientras sean más, el futuro no se ve tan mal.

TU VIDA COMO PARTE DEL PLAN NACIONAL

El Presidente dice que en Ecuador hay demasiados abogados y arquitectos y que las universidades están graduando “desempleados”. Cuando estos “desempleados” con título osan irse del país en busca de mejor oportunidades, el Presidente lo considera un atentado contra el desarrollo nacional.

Habría que preguntarle cuál es la cantidad exacta de abogados o arquitectos que necesita el país (si es que la hay).

Yo nunca consideré mi vida como parte del plan nacional. Ni siquiera mis padres la concibieron como parte del “plan familiar” y me dieron libertad (y apoyo) total para escoger la carrera que quería estudiar.

¿Por qué ahora apoyaríamos los jóvenes de este país a que se nos reduzca la libertad para planificar nuestra vida y se apodere a los políticos de turno para planificarla por nosotros?

Cuando escogí mi carrera traté de descifrar a qué quería dedicar mi vida profesional; el estilo de vida que quería tener y la remuneración económica que necesitaría para tenerlo; dónde quería vivir y si ahí habría campo para desempeñarme como profesional; y qué trabajo me permitiría mantener una familia. Pero esas consideraciones, tan individuales e íntimas, son ignoradas en los sistemas de educación pública altamente politizados y centralizados como el nuestro. No bastaron más de 30 años de un sistema de educación básica y secundaria secuestrado por un partido político que electoralmente siempre fue una fuerza marginal –el MPD– para que en el 2008 se nos proponga una mayor politización y centralización. A través de la Unión Nacional de Educadores (UNE) –sindicato que todavía predica el comunismo– el MPD tiene décadas fomentando el odio entre clases en nuestro país.

Los problemas de raíz de la educación pública ecuatoriana son la falta de competencia y la politización de las instituciones educativas. El primer problema se resuelve eliminando el monopolio en la provisión y descentralizando la administración y regulación de la educación, como lo hizo exitosamente Suecia a principios de los noventas con sus escuelas básicas y secundarias.

Muchos confunden el financiamiento público con la provisión pública de la educación. Si se implementara un sistema de bonos escolares a través del cual serían los padres los que tengan la libertad de elegir en donde estudiarán sus hijos, se estaría eliminando el monopolio de la provisión pública, mas, no el financiamiento público. De esta manera se generaría una saludable competencia entre las instituciones públicas, privadas y mixtas. Pero lo más importante es que se aumentaría la libertad para elegir del padre de familia, ya no sería un cliente cautivo. Los docentes probablemente se enfocarán menos en el cabildeo político y en la atención al estudiante.

En cuanto a la educación superior, aunque considero que la única manera de garantizar una verdadera autonomía universitaria es que las universidades no reciban financiamiento público alguno, un paso intermedio sería que el Estado se limite a financiar a los estudiantes para pagarse sus estudios y que estos paguen los costos una vez concluidos sus estudios.

Según el artículo 351 de la Constitución de Montecristi, “El sistema de educación superior estará articulado... al Plan Nacional de Desarrollo”. En esta Constitución no importa lo que el estudiante quiere, sino lo que el Plan Nacional de Desarrollo –hecho por el Ejecutivo y aprobado por un Consejo que este preside– requiera.

PALACIOS, EL MEJOR FICHAJE


Ni sumados los goles de los tres delanteros argentinos Rolando Zárate (5), Marcelo Delgado (3) y Marcos Mondaini (3) igualan la producción ofensiva del ecuatoriano Pablo Palacios (13) en Barcelona; llegó con supuesto destino de suplente, pero hoy es el máximo artillero del campeonato ecuatoriano y hasta ahora es el fichaje canarios más productivo del 2008.

Si se compara el costo de las contrataciones, y sus respectivos rendimientos, el resultado es sorprendente: Palacios le costó a los canarios el 10% de los $ 2 millones invertidos en el trío de gauchos (Zárate, $ 900.000, Delgado, $ 800.000 y Mondaini, $ 300.000).

Cuando en noviembre pasado la nueva directiva canaria se propuso armar el plantel, confirmó la llegada del ‘Roly’ Zárate, publicitado como ex integrante de River Plate y Real Madrid, como el fichaje más costoso.

Días después, a inicios de diciembre, Palacios fue presentado a la prensa dentro del ‘paquete de refuerzos nacionales’ luego que Barcelona negoció su compra con Aucas.

La presentación de Palacios tampoco se comparó con la gran ‘sorpresa’ anunciada para la Noche Amarilla, cuando todos los reflectores se posaron sobre Marcos Mondaini, llegado a préstamo desde Boca Juniors. El valor de Palacios también quedó lejos de la cifra base que el ‘Chelo’ puso para negociar su permanencia hasta el 2009.

Llegó sin llamar la atención, incluso opacado por el delantero Edmundo Zura, otro refuerzo nacional, pero sus goles han convertido al quiteño en el jugador más importante del club. “Hay que reconocer que hubo buena visión al contratar a Pablo, pero no es el único que superó las expectativas. También están Carlos Castro, Fernando Hidalgo y otros que han rendido por encima de lo esperado. Eso compensa que haya otros jugadores que no han rendido a la altura”, refirió Eduardo Maruri, presidente torero.

El ‘Cabezón’ (como llaman a Palacios) admitió que cuando llegó a Barcelona pensó que sería suplente de Zárate, Delgado y Mondaini: “Lo tenía muy claro, sabía que iba a ser difícil. Barcelona siempre contrata a los mejores. Pero es bonito saber que con esfuerzo logré un puesto. Ahora solo queda seguir mejorando”.

Sobre su condición de artillero, el capitalino de 26 años, pese a que habla poco, confesó: “Sería muy bonito ser goleador del campeonato, pero por ahora lo más importante es obtener el título con Barcelona”.