Ralf Maquio era un tipo de cuidado. Pero de cuidados intensivos. Su delicada salud y el legendario aburrimiento que le provocaban sus familiares, convencidos de un ancestral e incierto origen catalán –originado en los severos problemas de dicción del clan para hablar el castellano–, lo condenaron desde muy temprana edad al mundo del conocimiento.
Mientras sus contemporáneos comían libremente chocolates y jugaban fútbol, el pobre Ralf se resignaba a consumir sus tardes leyendo La Divina Comedia o bien la Teoría de la Relatividad, encima, en versiones resumidas de la famosa Editorial Ariel, pues la fragilidad de sus huesos le impedía soportar el auténtico peso de los clásicos universales.
Bajo el signo de una colección donde la Guerra de Troya duraba dos semanas y Penélope, báculo y Telémaco venían sin acentos, dando pie a deleznables juegos de palabras, Ralf inició, sin saberlo, la trayectoria de un intelectual autodidacta literalmente de bolsillo, un mediocre erudito semi ilustrado.
El muchacho podía hablar durante horas sobre los temas libres más diversos, y aunque lo hacía sin ilación ni trascendencia, se ganó tal halo de respetabilidad que alumnos de todos los colegios de la ciudad iban en su busca, en pos de un asesoramiento que les garantizara, cuando mucho, un pobrísimo promedio de 14 sobre 20, suficiente para alcanzar la absolución académica y pasarla pipa todo el año.
Convertida su habitación en una especie de santuario a medio camino de Nobol, Wikipedia y el Rincón del Vago, las autoridades eclesiásticas encontraron una relación directa entre sus consejos y el descenso en picada del rating de las misas, así que ordenaron la expulsión de Ralf del sistema educativo, tras hallarlo culpable de apropiación indebida de feligreses, y dejaron caer una terrible sanción sobre él. Emulando técnicas de La Naranja Mecánica, los sacerdotes confiscaron su colección de Clásicos Ariel y lo confinaron a ver todos los días Vamos con todo y los reprises de Pasión de Gavilanes.
En las noches de luna llena, preso de la depresión, el asocial Ralf mugía. Nunca se supo si con ello aludía al inexistente mito del hombre vaca; a las transformaciones introducidas por su hermano en el kit de "La Granja", de Fisher Price, según las cuales Bob Esponja y Archie ordeñaban todas las mañanas a dos muñecas Barbie; o bien al contagio del peligroso síndrome de infantilismo ecologista (cretinos convencidos de que los lobos podían volverse vegetarianos).
Su tía Margarita, preceptora de la decadencia familiar y famosa presidenta de la Asociación de Sociedades Asociadas (ASA, no sólo por sus iniciales, sino porque se pasaban agarrando tacitas), intentó aprovechar la confusión a su alrededor para convencer a la sección vigésimo cuarta del sindicato único de maestros, a la que también se pertenecía, de que si a su sobrino le decían "el hombre lobo", era por su fogosidad. Pero todas las normalistas sabían que el apodo de Ralf se debía, simplemente, a su mal aliento.
La tía Eduviges, igual de indulgente con las tendencias criminales de sus seres queridos, aportaba siempre, empero, un matiz de autoridad científica. Gritando, explicaba: "¡Ralfito no tiene halitosis, sino un exceso residual de sustancias mórbidas por infatuación de sulfatos y astringentes! Cierto que nunca se lava los dientes –remataba–, pero ese es otro asunto".
Educado en la autocomplacencia y la mentira y en trocar sus defectos en virtudes, el muchacho listo para triunfar en el mundo de la publicidad y la redacción creativa.
Pero, citando a Doña Edu, eso ya es otra historia.
(Continuará)
Por Santiago Roldos (Revista Vistazo Nov/07/08)
viernes, 7 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
LA APUESTA DE MARADONA: "NO TENGO MIEDO DE QUE SE ME CAIGA LA CORONA"

El hábito hizo al monje. Por presencia y mensaje, Diego Maradona decidió que su presentación oficial como director técnico del seleccionado estuviera marcada por la sobriedad y la contención. Firme, sin dejarse tentar por la sobreactuación ni hacer de personaje de sí mismo. De impecable traje azul con finas rayas, camiseta celeste clara y corbata al tono, Maradona le puso voz, compromiso y sentimiento a lo que ya es la noticia del año para el fútbol argentino, además de no dejar a nadie indiferente en el resto del planeta. En su nueva función, Maradona intentó moverse como lo hacía en la cancha: con soltura, seguridad y convicción. No estuvo mal para ser el comienzo, aunque lo de ayer apenas haya sido una porción ínfima del inmenso desafío que le espera. El cargo y la responsabilidad que asumió pondrán repetidamente a prueba al "nuevo" Maradona que él mismo dice ser. "Esto me llega en el mejor momento de mi vida. Estoy bien en lo espiritual y lo anímico", dijo. El tiempo empieza a ser testigo y juez de un proyecto que parte con el título de singular y heterodoxo por la escasa experiencia de Maradona como director técnico.
Llegó al predio de Ezeiza a las 16.52, solo, al volante de un imponente BMW negro. Después de las 17 lo hicieron Julio Grondona y Carlos Bilardo, que acompañará a Maradona como secretario técnico, según lo expresado por el presidente de la AFA.
La palabra de Maradona tuvo peso en cada tema, y también sonó entre contundente y prudente en una cuestión que lo involucra por la desprolijidad con que se manejó, como lo fue el anuncio y posterior marcha atrás con las designaciones de Sergio Batista y José Luis Brown para completar el cuerpo técnico (ver página 5).
Maradona también intentó transmitir convencimiento y valentía para correr los riesgos de esta nueva etapa futbolística, que de alguna manera amenaza la figura mitológica que creó como mejor futbolista del mundo. "Dejo todo por este cargo de director técnico. No tengo miedo de que se me caiga la corona, al contrario. Peor sería que me escondiera o siguiera la vida que hacía antes, o no saliera a la palestra en este momento tan delicado del seleccionado. En ese caso, sí sería un cobarde."
Sin referirse nunca específicamente a su antecesor, Alfio Basile, Maradona fue crítico con el momento del seleccionado. "Hay una minicrisis y nosotros la enfrentamos", expresó. "El hincha argentino no quiere ver más partidos de la selección como los que viene viendo. Los jugadores, como profesionales que son, se tienen que dar cuenta de que no se puede seguir así. Tienen que dar el salto de calidad para la gente les agradezca por la calle. Estar en la selección no es estar de paso. Es representar a la gente", agregó.
Maradona ratificó su oportunismo y habilidad para tocar la cuerda sentimental: "Al entrar en el predio de la AFA se me infló el pecho como cuando era jugador. Trabajaremos cada día para mejorar a la selección". Aseguró que tendrá dedicación plena, aunque no al extremo que unos minutos antes había manifestado Bilardo ("Para mí, primero está la selección y después la familia. Esto es full time "). Maradona puso algún matiz: "No sé si como Carlos voy a dejar a mi familia, pero casi".
Maradona dijo lo que pretende de su equipo: "Quiero que mis jugadores se repartan los espacios de la cancha, que tengan la pelota, que disfruten y hagan del fútbol una diversión. Y afuera espero que sean profesionales".
Le asignó especial importancia al viaje que emprendió anoche con Carlos Bilardo para entrevistarse con los futbolistas que están en Europa. "Queremos saber lo que piensan y que conozcan nuestro pensamiento. Viajamos para que entiendan nuestro mensaje. La mística se crea hablando, reconociendo errores y virtudes. Todos tienen las puertas abiertas."
El seleccionado vivió las frustraciones de los últimos mundiales con la nostalgia de no tener a un Maradona en la cancha. Ahora volverá a tenerlo, aunque del otro lado de la línea de cal. "Ojalá encontremos a uno que me supere", se planteó Maradona, depositario de la melancolía que aún despierta su zurda y de la atrapante intriga por saber cómo responderá su selección.
• Grondona y los 10 centavos que siempre faltan
Julio Grondona abrió la conferencia de prensa. "Es un día especial para el fútbol argentino. Es enorme la satisfacción de presentar a Maradona y Bilardo. Ellos nos pueden dar esos 10 centavos para el peso que hace rato están faltando", expresó el presidente de la AFA.
OTRA VEZ, MESSI!

BARCELONA (EFE) -- El modesto Basilea, el peor equipo de la UEFA Champions League, le bajó los humos a un desconocido Barça, que cedió un triste empate (1-1), no consiguió el objetivo de clasificarse para los octavos de final del torneo y acabó con su racha de 11 victorias logradas consecutivamente.
Todo fueron malas noticias para el equipo de Josep Guardiola, ya que en la segunda mitad se lesionó Andrés Iniesta, una rotura muscular que le mantendrá de baja durante seis semanas.
Y eso que con la entrada en juego de Leo Messi en la segunda mitad, parecían haberse solucionado todos los males del Barça. Al argentino le bastaron dos minutos (entró en el minuto 60 y marcó en el 62) para anotar, algo que hasta entonces no había conseguido su equipo.
Los barcelonistas se olvidaron del fútbol que los ha llevado a dominar la Liga española y la Liga de Campeones. Contagiados por el ultraconservadurismo del rival, el Barça tuvo que echar mano de Leo Messi y de Xavi Hernández, suplentes hoy, para darle otro aire al apático conjunto blaugrana, aunque eso no bastó para que los catalanes ganaran el encuentro.
Luego del 0-5 sufrido hace dos semanas en Basilea, los suizos decidieron colgarse del travesaño. Un arquero, un delantero y el resto distribuidos en dos líneas, el Barça parecía no tener apuro.
No tenía su fútbol la velocidad de ejecución mostrada en los encuentros precedentes, le sobraba un toque en cada acción de ataque y ante el voluntarioso juego de los suizos, los de Guardiola decidieron no forzar la máquina.
Dejó fuera de la convocatoria el técnico azulgrana a Alves y Touré Yayá, y en el banco a Messi, Xavi y Eto'o. Con siete canteranos sobre el campo, con pocos aficionados en la grada, el Barça se contagió, sesteó, en un primer partido jugado sin tensión.
A pesar de ello, los barcelonistas tuvieron varias ocasiones para marcar en el primer tiempo. La más clara por medio de Henry, en el minuto 5, en un remate que salió demasiado desviado sobre la meta de Costanzo.
No tenía espacios el Barça, un equipo desconocido, que no jugó con velocidad ni tampoco sus jugadores buscaron desmarques, ni movilidad para sorprender a un temeroso rival.
Bojan Krkic, situado en el eje ofensivo, conectó un par de veces con Henry, aunque sin mucho éxito, mientras que el francés fue el delantero más activo. Tuvo el francés una gran oportunidad en un centro de Sylvinho que salvó Costanzo, mientras que la mejor opción del Barça fue por medio de Márquez, en un libro directo que buscó la escuadra derecha de la meta suiza.
El Basilea apenas tuvo presencia en ataque. Llegó con dos remates de cabeza de Ercig, después de sendos saques de esquina de Perovic, aunque la tarea de los de Gross era guardar su meta.
Hasta que no apareció en escena Leo Messi, el partido fue plano. El argentino demostró su categoría. Salió en el minuto 60 y en la primera ocasión que tuvo, dos minutos más tarde, el argentino marcó.
Fue una asistencia de Henry que Messi aprovechó para batir a su compatriota Costanzo. El gol, conseguido en el minuto 62, no varió los planes de unos y otros. Los aficionados locales, los pocos que se dieron cita el martes en el Camp Nou, que registró la peor entrada de la temporada (49.479 espectadores), estaban más pendientes del estado físico de Andrés Iniesta, que tuvo que ser sustituido por Eto'o en el minuto 67, que del irreconocible juego de su equipo.
Las malas noticias se prolongaron al saber que Iniesta estará seis semanas de baja, pero no acabaron aquí, porque en la única aproximación del Basilea sobre la meta de Valdés, el Basilea marcó por medio de Derdiyok, quien cazó un centro desde la derecha de Carlitos.
En el minuto 82 todo fueron prisas para el Barça. No llegó el gol y el Basilea, el rival con el que nadie contaba, sumó su primer punto en cuatro jornadas de la Champions. Los azulgrana se clasificaron matemáticamente para octavos de final, pero no se han asegurado la primera posición del grupo, después de la victoria del Sporting de Portugal ante el Shakhtar
lunes, 3 de noviembre de 2008
UN TRIUNFO CON MÁS DE UN SIGNIFICADO

Para Boca era un partido especial, con más de un significado y diversas connotaciones. Y no sólo porque tenía la posibilidad de alcanzar la punta y ponerle pimienta a la lucha por el título. Debía afrontar el clásico bajo el impacto emocional que recibió por la repentina muerte del presidente Pompilio. Una situación traumática, que, por lo general, dispara reacciones opuestas. O la desazón es tan fuerte que impide centrarse mental y anímicamente en el objetivo, o surge un espíritu de entereza para demostrar que la vida sigue, y que la manera de honrar la memoria de quien se fue es cumpliendo con las obligaciones habituales. Boca superó un dolor comprensible para vencer justificadamente a San Lorenzo. Fue el mejor homenaje que podría haber recibido Pompilio y fue la mayor cuota de suspenso que podría haber recibido la disputa por el primer puesto del Apertura. El corazón de Boca sigue bombeando energía, compromiso y ambición. Hubiera sido entendible ver a un Boca desenfocado por la congoja. Pero supo sobrellevar el duelo humano con grandeza deportiva.
Más allá del ambiente especial que se respiró en la Bombonera, el fútbol también tuvo su lugar, y Boca lo ocupó con cuerpo y alma para desplazar a este San Lorenzo que está desperdiciando todo lo bueno, en juego y puntos, que había hecho hasta hace menos de un mes. Todo equipo pasa por una serie negativa en un torneo. La de San Lorenzo se está extendiendo peligrosamente para sus aspiraciones de ser campeón. Ya no puede demorarse más en ponerle freno a su declive. A estas alturas, su reacción debe ser urgente. Por el camino fue resignando de todo un poco: titulares (castigados por las lesiones), funcionamiento, rendimiento individual, aplomo, postura de líder, confianza. El colapso es generalizado. Boca lo presionó hasta ahogarlo en el primer tiempo y sólo se sintió dentro del partido hasta el final por las oportunidades de gol que no aprovecharon Mouche, Viatri, Paletta y Vargas.
Ischia optó por un planteo que los jugadores ejecutaron con mucha determinación. Las líneas estuvieron muy conectadas por un despliegue muy alto. A la línea de tres zagueros pudo faltarle prolijidad (sobre todo a Paletta), pero fue impenetrable e impidió toda la tarde que un delantero del Ciclón quedara ante García en situación de gol.
Salvo Ibarra, con menos dinámica que el resto para imponerse como marcador o ser salida por la derecha, el resto le fue quitando espacio de maniobra a San Lorenzo. Battaglia (especialmente) y Vargas patrullaban la mitad de la cancha para quedarse con un montón de pelotas que los volantes visitantes apenas si podían controlar.
Hizo bien Ischia en darle la titularidad a Mouche, que en los últimos dos encuentros había sido muy importante al ingresar en los tramos finales. El delantero sabe que está ante una gran oportunidad y se esmera para aprovecharla. Es explosivo, fuerte y encarador, aunque algo barullero. Y le gusta el arco. Al minuto ya había exigido una atajada de Orión con una media vuelta desde fuera del área.
San Lorenzo sintió las ausencias de tres defensores habituales. La adversidad lo persiguió aún más con el temprano golpe que recibió Tula, luego obligado a salir. Improvisó con Hirsig como lateral derecho sin buenos resultados. Los centrales vivieron en continuo estado de zozobra. Llegó el gol de Riquelme, cuya ductilidad en la pegada le permite convertir un tiro libre en forma de centro en un remate al arco. Para regocijo de sus hinchas, el dominio de Boca era poco menos que absoluto. Sólo le faltaban serenidad y contundencia en el área.
Tampoco supo definir el partido en el comienzo del segundo tiempo. Luego, cedió el control a causa de cierto cansancio, de la salida de Viatri (aun sin estar preciso en la definición era valioso para aguantar la pelota y buscar sociedades) y del estacionamiento de Riquelme (debió ser sustituido) como delantero tras recibir un fuerte golpe en la rodilla derecha. San Lorenzo salió del asedio, se animó un poco más con la entrada de Menseguez y cerca estuvo del empate con un cabezazo de Acevedo. Boca resistió hasta cantar victoria. No era una más. Fue la del sentido homenaje al presidente que se fue y la que le hizo un lugar en la punta.
• Pezzotta volvió lento y dejó varias dudas
El árbitro Sergio Pezzotta reapareció ayer tras varias fechas de ausencia por una lesión. Se lo vio pesado y lento. No estuvo cerca de las jugadas. No aplicó el mismo criterio para juzgar similares acciones (por ejemplo, en una carga de Paletta a Barrientos que no sancionó con un penal). Debió haber expulsado a Barrientos y Vargas por doble amonestación.
FIESTA EN LA BOMBONERA: BOCA GANÓ Y LLEGÓ A LO MÁS ALTO
La Bombonera estalla, vibra. Es pura ilusión. Hace más de una semana pocos soñaban con el título en el club de la Ribera. Por estas horas, el pensamiento se modificó completamente. Boca derrotó como local a San Lorenzo por 1 a 0 y alcanzó la cima del torneo Apertura, que comparte con el Ciclón y Tigre, los tres con 26 puntos. El único gol del partido lo convirtió Juan Román Riquelme, a los 7 minutos del primer tiempo.
Hace una semana, los xeneizes estaban a ocho puntos de San Lorenzo, por entonces el único líder y el equipo que avanzaba con ritmo arrollador rumbo a la conquista del campeonato. Sin embargo, todo cambió: Boca consiguió hoy su cuarto triunfo consecutivo, mientras que el Ciclón sumó apenas un punto de los últimos nueve que disputó. Cayó ante Racing, igualó con Gimnasia (LP) y, esta tarde, se resignó en la Bombonera.
El equipo de Carlos Ischia fue superior y ganó con justicia. La diferencia debió ser mayor, especialmente por lo hecho en el primer tiempo. En el complemento, el conjunto de Miguel Angel Russo se vio a tiro en el marcador y asumió el protagonismo para buscar la igualdad, aunque no lo consiguió y los rostros de preocupación se perciben por Boedo.
En el primer tiempo, Boca adquirió su mejor versión. Los xeneizes mostraron firmeza en todas sus líneas y casi apabullaron a un desorientado San Lorenzo. Al minuto de juego, Mouche ya había exigido a Orion y, a los 7, el club de la Ribera ya ganaba. Riquelme ejecutó un tiro libre desde la izquierda. Nadie la tocó y la pelota, tras picar, ingresó en el arco. Era el 1 a 0.
Los ataques del Ciclón se diluían con facilidad. La pelota les llegaba muy poco a Bergessio y Silvera. Mouche enloquecía a la defensa de San Lorenzo, que, a los 27 minutos, perdió a Cristian Tula, que, lesionado, dejó la cancha y, en su lugar, ingresó el debutante Fernando Meza, de sólo 18 años.
Boca contó con cuatro situaciones claras de gol para desnivelar, pero Mouche y Viatri fallaron en la definición y los xeneizes se marcharon al descanso con la victoria parcial por la mínima diferencia.
En los primeros minutos del complemento, Boca mantuvo el ritmo y pudo aumentar. Mouche y Vargas tuvieron en sus pies el 2 a 0, que los xeneizes no conseguían y que los empezaba a preocupar, ya que la diferencia era exigua por el trámite del partido.
Russo realizó cambios. Primero, entró Menseguez por Barrienstos, que tenía tarjeta amarilla. Luego, se produjo el ingreso de Adrián González por Hirsig. En Boca, Ischia puso a Figueroa por Viatri y a Gaitán por Mouche.
San Lorenzo ganó protagonismo, mientras Boca apostaba a la contra. El Ciclón se acercó al arco de Caranta. Lo tuvo Silvera, de cabeza. Luego, un frentazo de Acevedo también se fue por arriba. El equipo de Russo quería seguir siendo único líder.
La desesperación se apoderaba del conjunto de Boedo, que no encontraba los caminos rumbo al empate. El árbitro Sergio Pezzotta adicionó cuatro minutos más, pero el visitante ya no tuvo chances. Boca consiguió el triunfo que necesitaba para postularse como un serio aspirante al título.
Hace una semana, los xeneizes estaban a ocho puntos de San Lorenzo, por entonces el único líder y el equipo que avanzaba con ritmo arrollador rumbo a la conquista del campeonato. Sin embargo, todo cambió: Boca consiguió hoy su cuarto triunfo consecutivo, mientras que el Ciclón sumó apenas un punto de los últimos nueve que disputó. Cayó ante Racing, igualó con Gimnasia (LP) y, esta tarde, se resignó en la Bombonera.
El equipo de Carlos Ischia fue superior y ganó con justicia. La diferencia debió ser mayor, especialmente por lo hecho en el primer tiempo. En el complemento, el conjunto de Miguel Angel Russo se vio a tiro en el marcador y asumió el protagonismo para buscar la igualdad, aunque no lo consiguió y los rostros de preocupación se perciben por Boedo.
En el primer tiempo, Boca adquirió su mejor versión. Los xeneizes mostraron firmeza en todas sus líneas y casi apabullaron a un desorientado San Lorenzo. Al minuto de juego, Mouche ya había exigido a Orion y, a los 7, el club de la Ribera ya ganaba. Riquelme ejecutó un tiro libre desde la izquierda. Nadie la tocó y la pelota, tras picar, ingresó en el arco. Era el 1 a 0.
Los ataques del Ciclón se diluían con facilidad. La pelota les llegaba muy poco a Bergessio y Silvera. Mouche enloquecía a la defensa de San Lorenzo, que, a los 27 minutos, perdió a Cristian Tula, que, lesionado, dejó la cancha y, en su lugar, ingresó el debutante Fernando Meza, de sólo 18 años.
Boca contó con cuatro situaciones claras de gol para desnivelar, pero Mouche y Viatri fallaron en la definición y los xeneizes se marcharon al descanso con la victoria parcial por la mínima diferencia.
En los primeros minutos del complemento, Boca mantuvo el ritmo y pudo aumentar. Mouche y Vargas tuvieron en sus pies el 2 a 0, que los xeneizes no conseguían y que los empezaba a preocupar, ya que la diferencia era exigua por el trámite del partido.
Russo realizó cambios. Primero, entró Menseguez por Barrienstos, que tenía tarjeta amarilla. Luego, se produjo el ingreso de Adrián González por Hirsig. En Boca, Ischia puso a Figueroa por Viatri y a Gaitán por Mouche.
San Lorenzo ganó protagonismo, mientras Boca apostaba a la contra. El Ciclón se acercó al arco de Caranta. Lo tuvo Silvera, de cabeza. Luego, un frentazo de Acevedo también se fue por arriba. El equipo de Russo quería seguir siendo único líder.
La desesperación se apoderaba del conjunto de Boedo, que no encontraba los caminos rumbo al empate. El árbitro Sergio Pezzotta adicionó cuatro minutos más, pero el visitante ya no tuvo chances. Boca consiguió el triunfo que necesitaba para postularse como un serio aspirante al título.
sábado, 1 de noviembre de 2008
DIEGO. ¿LA DECISION CORRECTA?
Antes que nada me confieso hincha, admirador, fan de Diego Armando Maradona, todo esto se debe a que el primer mundial que vi en el televisor que teníamos en casa fue el México 86, ya que para España 82 yo aun era muy pequeño para dejarme llevar por la pasión de ver a 22 tipos pateando una pelota, regreso a México 86, pase horas enteras viendo solo los partidos de la selección argentina que era el único equipo que en mi mente inocente de niño de 8 años me interesaba ver, así que me deleite viendo a los “pibes” argentinos comandados por un hombre pequeño con un peinado etilo afro y el numero 10 en la espalda, me emocione viéndolo driblar a medio mundo contra Inglaterra, crecí con la idea de que si había sido “la mano de Dios” también contra los ingleses, no he olvidado el partido contra los coreanos, la final de infarto contra la Alemania de Rummenige, me quede tan prendado de este juego, que 4 años después y siendo ya un púber de 12 años, me instale en la sala de mi casa con el control remoto en la mano, clausure el horario de las novelas venezolanas y me vi todo el Mundial de Italia 90, salte como un loco después del gol de Canniggia contra Brasil, después de pase en profundidad de Diego, no he podido olvidar las atajadas de los penales de Goyco, y la orgullosa caída de pie en la final contra Italia, después de eso comencé a seguir a Diego en el equipo que jugase, me hice hincha del Nápoles, del Sevilla, hasta que se me cayo el ídolo, cuando se vio envuelto en el problema de las drogas, aun así un manto lo cubrió y con problemas y todo Diego seguia siendo Diego, ese Diego volvió para Estados Unidos 94, lo jugo, celebro con rabia su gol ante Grecia, para días después dar positivo por efedrina en un control antidoping, a estas alturas ya no importaba si le detectaban drogas o no en su organismo, repito siempre ha existido un manto, y uno lo veía y decía Diego es Diego, luego se retiro, hizo la prueba como técnico, no le fue bien, luego al presidente Bucaram se le ocurrió traerlo para jugar con el Barcelona, yo ya me lo imaginaba con la amarillo y rojo del Barce, pero vino el golpe de Estado, Bucaram huyo y Diego nunca vino, después la AFA lo reciclo cual MIO CID para el repechare contra Australia, volvió a Boca, se pinto el cabello de amarillo y azul, y luego se retiro en un partido inolvidable en la Bombonera, después de eso sus hijas crecieron, se divorcio de su mujer, vivió en Cuba haciendo un tratamiento de desintoxicación de drogas, hasta que ahora ultimo se dedicaba a pasearse por el mundo jugando Show-Gol, el siempre dijo que su deseo era ser el técnico de la albiceleste, y el sueño se le cumplió, le llego justo como regalo de cumpleaños, justo cuando cumplía 48, ahora dejando de lado al hincha, ¿esta realmente Diego capacitado para poder dirigir esta selección?, ¿esta consciente que esta arriesgando el mito Maradona?, cogera su rumbo esta selección que anda de tumbo en tumbo con esta versión de Diego como técnico de la selección, el tiempo lo dirá, mientras tanto, ya tiene media pelea ganada ya que la mayoría de los jugadores lo miran como un dios, un referente, como “el tipo que todos queremos ser cuando seamos grandes”, así que por lo menos el vestuario lo tiene de su lado, a pesar de esto es la apuesta mas arriesgada de Grondona en 29 años enfrente de la AFA, aunque si Diego fracasa(espero que no), igual seguiremos diciendo DIEGO ES DIEGO.
EL ÍDOLO EN EL BANQUILLO
Es de esas bombas que paran las rotativas: Maradona, técnico de la selección argentina. La noticia fue tapa o encabezado de página en todo el planeta. El universo del fútbol reaccionó conmocionado e hizo explotar internet. A escasos minutos de conocerse la noticia, el portal digital de La Nación (no es el más futbolero de los medios porteños) registraba 662 correos de lectores. Luego sumaron miles.
La especie tiene diversas lecturas y es deliciosa para desmenuzarla analíticamente.
* En contra. La mayoría de los mensajes tuvo un alto contenido negativo y estaba abiertamente en contra de la designación como estratega. Lo que revela que no toda la Argentina se rinde a los pies del astro, como se piensa en el exterior. Una enorme porción del país (acaso el más futbolizado del mundo) genera anticuerpos ante muchas de sus apariciones y declaraciones explosivas.
* Felices a medias. Maradona tiene, no obstante y como es lógico, una feligresía incondicional en la Argentina, digamos el 50%. Lo notable es que aún en el segmento de sus adoradores hubo reparos respecto del nombramiento.
* Estupor. Pese a que se barajaba el nombre de Diego, la reacción internacional fue de perplejidad. “¿Maradona…? ¿Están locos…?”. La ponderación está basada en que no se trata de una selección más, Argentina es una camiseta pesada, bordada de gloria. Ser el técnico absoluto implica una enorme responsabilidad.
* Dudas. El asombro no responde a su sentido analítico del juego (que es bueno) sino a las dudas por su comportamiento como conductor de grupos. La racionalidad de millones se pregunta si será capaz de cumplir los horarios que él mismo fije, si predicará con el ejemplo, si sabrá programar. Algo está claro: Maradona no puede ordenar una práctica 08:30 y llegar a las 10:00. Quería el puesto, lo tiene y debe asumir el privilegio de formar el equipo y la obligación de honrarlo.
* Justicia. Sin embargo, el sitio que tanto reclamó, finalmente, es suyo. Y si debemos ser justos, nadie lo merece más. Hay un punto innegable: ninguno dio tanto lustre al conjunto nacional.
* Equipo. Hay conciencia de la inmensa carga laboral que implica una selección y el grado de responsabilidad que exige, lo rodearán de un nutrido equipo de trabajo: Bilardo para la planificación, tal vez Pedro Troglio para asistirlo en el campo, armar los entrenamientos, etcétera. Pero, astuto, Diego Maradona lo aclaró de movida: “El equipo lo formo yo”.
* A favor. Maradona está repuesto de su mal, ve brillantemente el fútbol, es inteligente y gusta del buen fútbol, ofensivo sobre todo. Es un hombre audaz. No imaginamos una selección timorata. Por otra parte, hay que respetar la colosal ilusión de Diego. Y algo indiscutible: a la Argentina nunca le falló. Con deslices y problemas, cuando tuvo que representar a la celeste y blanca, puso hasta el alma.
Maradona es un fenómeno mediático excepcional. Nace una era que derramará miles de noticias, opiniones, rumores, polémicas. Con las aprensiones lógicas, nos sumamos a la ilusión de ver un gran equipo yendo hacia adelante, regalando fútbol y con Maradona a un costado, compuesto, de impecable saco y corbata.
Por Jorge Barraza (tomado de la Columna Alguien tenia que decirlo Diario El Universo 1/11/08)
La especie tiene diversas lecturas y es deliciosa para desmenuzarla analíticamente.
* En contra. La mayoría de los mensajes tuvo un alto contenido negativo y estaba abiertamente en contra de la designación como estratega. Lo que revela que no toda la Argentina se rinde a los pies del astro, como se piensa en el exterior. Una enorme porción del país (acaso el más futbolizado del mundo) genera anticuerpos ante muchas de sus apariciones y declaraciones explosivas.
* Felices a medias. Maradona tiene, no obstante y como es lógico, una feligresía incondicional en la Argentina, digamos el 50%. Lo notable es que aún en el segmento de sus adoradores hubo reparos respecto del nombramiento.
* Estupor. Pese a que se barajaba el nombre de Diego, la reacción internacional fue de perplejidad. “¿Maradona…? ¿Están locos…?”. La ponderación está basada en que no se trata de una selección más, Argentina es una camiseta pesada, bordada de gloria. Ser el técnico absoluto implica una enorme responsabilidad.
* Dudas. El asombro no responde a su sentido analítico del juego (que es bueno) sino a las dudas por su comportamiento como conductor de grupos. La racionalidad de millones se pregunta si será capaz de cumplir los horarios que él mismo fije, si predicará con el ejemplo, si sabrá programar. Algo está claro: Maradona no puede ordenar una práctica 08:30 y llegar a las 10:00. Quería el puesto, lo tiene y debe asumir el privilegio de formar el equipo y la obligación de honrarlo.
* Justicia. Sin embargo, el sitio que tanto reclamó, finalmente, es suyo. Y si debemos ser justos, nadie lo merece más. Hay un punto innegable: ninguno dio tanto lustre al conjunto nacional.
* Equipo. Hay conciencia de la inmensa carga laboral que implica una selección y el grado de responsabilidad que exige, lo rodearán de un nutrido equipo de trabajo: Bilardo para la planificación, tal vez Pedro Troglio para asistirlo en el campo, armar los entrenamientos, etcétera. Pero, astuto, Diego Maradona lo aclaró de movida: “El equipo lo formo yo”.
* A favor. Maradona está repuesto de su mal, ve brillantemente el fútbol, es inteligente y gusta del buen fútbol, ofensivo sobre todo. Es un hombre audaz. No imaginamos una selección timorata. Por otra parte, hay que respetar la colosal ilusión de Diego. Y algo indiscutible: a la Argentina nunca le falló. Con deslices y problemas, cuando tuvo que representar a la celeste y blanca, puso hasta el alma.
Maradona es un fenómeno mediático excepcional. Nace una era que derramará miles de noticias, opiniones, rumores, polémicas. Con las aprensiones lógicas, nos sumamos a la ilusión de ver un gran equipo yendo hacia adelante, regalando fútbol y con Maradona a un costado, compuesto, de impecable saco y corbata.
Por Jorge Barraza (tomado de la Columna Alguien tenia que decirlo Diario El Universo 1/11/08)
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