lunes, 27 de abril de 2009

EL CAMINO A ROMA SE DECIDE HOY


Esta noche el Barça se juega gran parte de sus posibilidades de clasificarse para la final de la Champions. El equipo de Guardiola debe obtener en el Camp Nou un buen resultado ante el Chelsea que le permita viajar a Londres con el trabajo hecho. No puede dejar los deberes para el partido de vuelta. El ejemplo a seguir es el duelo de cuartos contra el Bayern: 4-0 en la ida y trámite en Munich. El estadio blaugrana, una vez más, debe ser el fortín inexpugnable en el que los blaugrana desplieguen toda su excelencia futbolística para frenar el empuje del conjunto británico, que ahora dirige Hiddink. Y el público debe ayudar para que así sea. Los socios y aficionados culés deben llenar el Camp Nou hasta la bandera y llevar en volandas a unos futbolistas que ya se encuentran en la recta final de una temporada que puede ser histórica.


Ganar o perder la final de la Champions es, muchas veces, cuestión de detalles. Que se lo pregunten, por ejemplo, al Chelsea, que fue derrotado en la del año pasado por el Manchester United después de un error de Terry en la tanda de penalties. Por lo tanto, nunca hay favorito para este tipo de partidos. De hecho, llegar a Roma ya es un éxito. Y ese debe ser el primer objetivo del Barça. Después ya veremos que pasa el día 27 de mayo. Por este motivo es tan importante el encuentro de esta noche en el Camp Nou. Todo lo que sea ganar sin encajar un gol sería un buen resultado para los blaugrana. Hay que evitar, por encima de todo, que marque Drogba. Pero también hay que pensar, como dijo ayer Guardiola, en salir al ataque, porque este es el estilo del Barça y hay que ser fiel a los ideales futbolísticos que nos han llevado hasta aquí.

Si el Barça mueve el balón con velocidad y evita el enfrentamiento físico, tiene muchas posibilidades de desarbolar al Chelsea. Pero si cae en la trampa que ya le tendieron equipos como el Valencia o el Espanyol, puede sufrir mucho, porque los ingleses, además, tienen mucha pegada y encuentran portería con bastante facilidad. Se trata, pues, de tener una gran posesión de balón en campo contrario y aprovechar la hablidad de futbolistas como Messi, Iniesta o Henry en el uno contra uno para desequilibrar a la defensa de Hiddink. Sin duda será un partido apasionante que ningún culé puede perderse. Mañana lo comentamos, esperando que con euforia después de una buena victoria.

Hasta mañana. Salud y suerte.

HAY QUE GANAR EN EL BERNABEU

No pasa nada. El Madrid ha recortado dos puntos más, pero el Barça continúa siendo líder con cuatro de ventaja. La victoria del conjunto de Juande en Sevilla obliga al equipo de Guardiola a ganar en el Bernabéu para sentenciar la Liga definitivamente. El empate cosechado en Valencia el sábado continúa siendo bueno, pero los blaugrana deben demostrar, una vez más, que son los mejores derrotando al Madrid en su propio estadio. Futbolísticamente es posible. El juego del Barça es mucho mejor. El único problema radica en el aspecto psicológico: los madridistas han remontado dos partidos de forma épica (Getafe y Sevilla) y han reforzado su moral, mientras que los barcelonistas tienen la cabeza y las piernas en dos frentes: Champions (semifinales ante el Chelsea) y Liga.

Este Barça está capacitado para ganar en el Bernabéu. Y debe hacerlo. Todos los elogios, merecidos, que ha recibido el equipo de Guardiola a lo largo de la temporada deben transformarse ahora en eficacia para vencer en Madrid. Un campeón demuestra que lo es en los momentos más complejos. Este es uno de ellos. Aunque, la verdad sea dicha, ningún culé hubiera pensando, antes de iniciarse el campeonato, que los blaugrana podían llegar a cinco jornadas del final con 4 puntos de ventaja sobre el Madrid. Otra cosa es cómo se ha desarrollado la temporada y los números de récord que ha cosechado Juande desde que sustituyó a Schuster. Pero este Madrid no debe dar miedo al mejor Barça.

No hay 'canguelo', ni 'cagómetro' ni nada parecido. Si el Barça continúa siendo fiel a su estilo ganará la Liga. Lo que ahora no puede hacer el conjunto blaugrana es perder los nervios o dejarse llevar por la campaña mediática que se lanzará desde la capital durante esta semana. Hay que aguantar la embestida, pensar primero en ganar el Chelsea y demostrar que se tiene la serenidad suficiente para afrontar con éxito todos los retos que quedan. En este sentido, confío mucho en la capacidad de liderazgo de Guardiola y en su experiencia como jugador en el vestuario del Camp Nou.

Un apunte para todos los madridistas que leen este blog (sé que hay muchos). Os felicito por tener en la plantilla a un futbolista como Raúl. Lleva 14 años jugando al máximo nivel y todavía es capaz de lograr un hat-trick como el que consiguió ayer en Sevilla. Me saco el sombrero ante un futbolista que no tiene nada de especial -técnicamente no es un genio, su remate es mediocre, ha perdido velocidad...- pero que saca su genio y su casta en los partidos decisivos. Sin duda, el mejor fichaje que ha hecho el Madrid en los últimos 20 años. Pero con o sin Raúl, esta Liga será del Barça. Lo tengo claro. Este equipo -y sobre todo, Guardiola- no me van a fallar.

Hasta mañana. Salud y suerte.

A DEMOSTRAR QUE SOMOS LOS MEJORES

UNA SEMANA DE INFARTO. En siete días el Barça se juega la Champions y quizá la Liga. La gloria o la gran decepción. Pasar a la historia o quedarse con cara de tontos. Esto quiere decir que está vivo en las dos competiciones más importantes pero a la vez es una amenaza terrible para el entrenador que sabe mejor que nadie el riesgo enorme que afrontan. El calendario es traidor, como si lo hubiese hecho un enemigo. En una semana se enfrentan dos veces al poderoso Chelsea y en medio a un Madrid que no ha perdido la fe de alcanzar al líder. Es lo que hay y de nada sirve lamentarse. Todo lo contrario, hay que positivarlo ya que si se superan los obstáculos el final puede ser apoteósico. Es ahora, precisamente, ahora, cuando el Barça debe demostrar lo que vale, que son los mejores, que saben crecerse ante las dificultades.

EL CLÁSICO PROMETE. El Barça anda metido en una espiral diabólica. Es la hora de la verdad, no tienen un día de fiesta y en cada partido se les exige el máximo. Aunque no lo parezca, esto más que un castigo es un mérito. Están cerca de la gloria pero entre tanto caminan por el alambre sin tiempo a ver el precipicio que tienen debajo. La ventaja es que mentalmente están muy fuertes ya que la ambición de los títulos les da una energía complementaria. Solo así se explica que puedan aguantar el pulso que les hace un Madrid que ha resucitado el sueño de la Liga. Máxime cuando el equipo de Juande juega con la ventaja de disputar un solo partido por semana frente a un rival que va con la lengua fuera. El clásico del Bernabéu del sábado promete emociones fuertes ya que a cuatro jornadas del final del campeonato puede ser clave.

LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR. La victoria de ayer en Sevilla no hace otra cosa que confirmar que al Madrid no se le debe dar nunca por muerto. Los blancos no pierden la fe y cuando estaban más apurados, perdiendo en el Sánchez Pizjuán, aparece ‘San Raúl’ para marcar un ‘hat trick’ que complica las cosas al Barça ya que se sitúan a cuatro puntos. Pero este calendario de locos no permite recrearse en el pasado, mañana mismo hay el partidazo del año en el Camp Nou, un Barça-Chelsea que quita el sueño a más de uno. En tres días aparcar la Liga y enchufarse a la Champions es un esfuerzo que a estas alturas de la temporada sólo está al alcance de los grandes equipos. Tenemos la confianza y el convencimiento de que lo mejor de este Barça está por llegar. No será fácil pero las grandes proezas surgen siempre en los grandes momentos.

lunes, 13 de abril de 2009

FILOSOFIA DE VIDA

Albert Camus nos recuerda que lo importante es seguir trepando sin pensar en la cumbre. El Principito decia que cada desierto oculta su oasis. No debemos esperar la suerte sino elaborarla, no podemos pasarla esperando que los demas tomen nuestras propias decisiones, cada dia se abre un mundo donde cosechamos felicidad o tristeza segun nuestra mas intima predisposicion, lo esencial es aprender, es ser mejores que ayer. El amor no es enamorarse si no alcanzar la luz y compartirla, (que es lo que tu haces conmigo, me compartes tu luz). Somos seres unicos e indiscutibles, irrepetibles debemos respetar la individualidad ajena sin llegar a depender de ella, dèploro que se use el nombre de Dios, mientras se odia, se insulta, se desprecia al projimo, a veces mas importante que una oracion es que nos dediquemos a la tarea de hacer el bien. Amar es dar y mostrarnos agradecidos por lo que nos den (es lo que siento por ti). El odio es la razon de lo que perdieron la razon. La peor guerra y violencia es la que se origina en el desamor de nuestros corazones, Dios existe y cada dia compruebo que esta en cada ser (especialmente en tu corazon). El amor es la unica riqueza que podemos compartir, no cuesta nada fluye como el aire, ilumina como el sol, recuerdas cuando te decia que verte pasar me iluminaba los oscuros dias que me tocaba vivir aun sigue siendo asi, aunque a veces con mi actitud no te lo demuestro. El alma debe ser como una cometa no necesita que la sujete un hilo de oro o de plata. Podemos regalar felicidad sin poseerla: maravillosa paradoja. Poseo poco casi nada, pero en realidad no necesito de mucho, la peor miseria consiste en vivir lleno de odio. La maxima felicidad en amar y ser amado, cierto?.

jueves, 2 de abril de 2009

MESSI "ES IMPOSIBLE JUGAR EN LA ALTURA"


Tras la dura derrota que la Argentina sufrió ayer frente a Bolivia, por 6-1, Lionel Messi declaró que es "imposible" jugar en la altura de La Paz (3600 metros).

"Personalmente, creo que es imposible jugar ahí, aunque hay otros jugadores que van y juegan. Igualmente eso no puede ser una excusa por la derrota", afirmó la Pulga en Ezeiza, mientras se preparaba para volver a España.

"No esperábamos perder de esa manera. Costó jugar en La Paz, pero a ellos les salía todo bien. Estamos dolidos por cómo se dio el partido", añadió. "Nosotros tenemos que seguir para adelante, afirmar las cosas buenas que hace esta selección argentina y corregir los errores", sostuvo Lio.

"Nos costó mucho a todos jugar, a los que habíamos jugado (el sábado ante Venezuela) como a los otros. A ellos les salía todo, metieron un ritmo muy alto y nosotros hacíamos un pique y nos costaba mucho recuperar. Era imposible", manifestó el delantero de Barcelona.

Maradona tranquilizó a Di Maria. El volante rosarino confesó que Diego habló con él tras la expulsión frente a Bolivia. "Diego me dijo que me quede tranquilo, que a cualquiera le puede pasar. Es la primera vez en mi carrera que me pasa una cosa así. Ojala que no vuelva a suceder. Siempre hay una primera vez y de los errores se aprende", señaló Di María, quien estuvo solamente siete minutos en cancha en la altura de La Paz.

VERGUENZA!!!!!

Diego Maradona esperó a sus jugadores en la puerta del vestuario. Del lado de adentro. Todos llegaron vencidos, superados por las circunstancias. Por la goleada sufrida. Por el corazón golpeado. Uno por uno los miró a los ojos. Les dijo que se sentía tan orgulloso de ellos como en el primer día que los dirigió. Algunos, especialmente los más jóvenes, se quebraron tras el duro cachetazo que les dio Bolivia.

Abatidos, resignados, derrotados. Lejos de las explicaciones de ocasión, el capitán Javier Mascherano y el defensor Gabriel Heinze dieron la cara. Apartados de las excusas, dijeron como pudieron lo que pensaban sobre el partido que había quebrado emocionalmente a varios. En ese mismo vestuario donde una vez concluido el partido se pudieron ver las cartulinas con las arengas de Diego tiradas en el piso como símbolo del derrumbe.

La autocrítica de Mascherano fue dura. "Para algunos jugar en la altura fue algo nuevo, para otros no, pero acá lo que hay que decir es que no perdimos por la altura, sino porque el rival jugó mejor y a nosotros no nos salieron las cosas. Siento mucha tristeza, pero vamos a salir y volver a todo lo bueno que habíamos conseguido. Esto nos tiene que servir para aprender y, seguramente, va a consolidar aún más al grupo, que está muy bien y que crece en todos los aspectos", fue el monólogo crudo que entregó, con la voz entrecortada.

En la misma sintonía siguió Heinze: "Sabemos lo que significa jugar en la altura: no es sencillo, pero no lo ponemos como excusa porque el rival nos superó y nosotros no hicimos las cosas bien".

El deseo de prolongar la racha positiva y de hacer más sencillo el camino a Sudáfrica 2010 quedó trunco. Los dos jugadores que hablaron ante los medios, agolpados en un pasillo de menos de dos metros de ancho, reconocieron los errores, pero una y otra vez eludieron el tema de la altura. Fue como si en la intimidad se hubiera unificado el discurso: "Si no hablamos antes de la altura, menos podemos hacerlo ahora para justificarnos". En todo momento quedó clara esa idea en los alrededores del plantel nacional.

Los integrantes del seleccionado argentino partieron poco después del partido rumbo a Buenos Aires, bajo una profunda tristeza y con muchos signos de agotamiento y cansancio. En el ómnibus que los trasladó al aeropuerto se pudo observar a Carlos Tevez al borde de las lágrimas, mucho más cuando unos chicos bolivianos le pedían desde abajo del ómnibus que les firmara una camiseta del seleccionado con su nombre.

Salieron en el medio de una euforia que desbordó las serpenteantes calles del barrio Miraflores, que confluyen en el estadio. La fiesta del pueblo boliviano era mayúscula; el lamento era todo argentino. Junto con Tevez estaba sentado Juan Sebastián Verón, quien parecía consolar a sus compañeros, dándole su apoyo y su abrazo. En tanto, Mascherano, se sentó en el fondo, buscando aire, ese mismo que le faltó en el campo de juego del Hernando Siles y que provocó que no pudiera entregar su sacrificio como lo hace habitualmente.

La escena no se modificó jamás. En el aeropuerto de El Alto los jugadores argentinos bajaron del ómnibus sin pronunciar palabra, tratando de olvidarse rápidamente de esta dura derrota. A la vista, por la contundencia y los alcances del tropiezo, las imágenes quedarán en su mente durante un largo rato. Al menos, hasta la próxima cita.


De La Paz a Ezeiza y de Ezeiza a sus clubes
El seleccionado argentino viajó en un vuelo chárter una vez finalizado el partido. Según lo previsto, se esperaba su llegada a Buenos Aires alrededor de la 1 de la madrugada. Todos los futbolistas que actúan en el exterior dejarán nuestro país durante la jornada. Aunque habrá que esperar en qué estado físico y anímico se reincorporan a su clubes para ver si juegan el fin de semana.

UNA LECCION QUE NADIE ESTABA PREPARADO PARA RECIBIR


"Bolivia 6 -Argentina 1." El colorido cartel electrónico, allá arriba, a la izquierda, sobre la tribuna norte del Hernando Siles, es el reflejo más frío y a la vez más estremecedor de que lo que aquí acaba de suceder es tan real como esa cordillera sobre la que semejante resultado se enmarca.

Tan real que vuelve a partir, como ha sucedido otras veces, la historia del seleccionado argentino de fútbol en un antes y un después, como solo sucede con las cosas distintas por trascendentales o, simplemente, por dolorosas.

¿O la sensación no es la misma que se padeció en el Monumental, en 1993, cuando los goles colombianos empezaron a llegar uno detrás del otro para cerrar la humillación en cinco?

¿O la sensación no habrá sido la misma que se padeció a lo largo y a lo ancho de la Argentina futbolera, cuando desde Suecia, en 1958, llegaban las noticias de los goles checoslovacos hasta parar los cachetazos en seis?

Junto con ellas, entre algunas otras pocas, puede encuadrarse esta derrota, aunque no necesariamente vaya a ni deba tener las mismas consecuencias.

Se igualan, en todo caso, en su peso como lecciones históricas, ésas que no siempre se aprenden. Y tanto la subestimación como la improvisación pueden ser, cómo no, una asignatura de actualización constante. En aquellos ´50, cuentan, "éramos los campeones morales". En los más cercanos ´90, tal vez, se confió en demasía "en el talento natural".

Se diferencian, por cierto, en el momento y en la circunstancia en las que se dan. El derrumbe en el Monumental dejó al equipo de Basile al borde del abismo de la eliminación de Estados Unidos ´94. La catastrófica caída en tierras suecas dejó a un plantel lleno de figuras fuera de la pelea en serio por el Mundial ´58.

¿En qué punto del ciclo de Diego Armando Maradona al frente del seleccionado nacional lo toma este sonoro cachetazo?

En el comienzo mísmo, cuando en la base de la pared se habían colocado tres ladrillos, apenas, pero lo suficientemente firmes como para empezar a cimentar la confianza: dulces partidos, sin derrotas y sin goles en contra. Pero, más que eso, con un Diego afirmándose en el rol y con un romance entre su equipo y la gente restableciéndose con evidencias.

¿Por qué pasó lo que pasó, entonces?

Si quedarse en este fatídico partido, y en la influencia o no de la altura, sería minimizar la trascendencia del impacto, mucho peor sería desaprovechar la oportunidad de tomarlo como referencia. El partido, en definitiva, como metáfora de un ciclo que empezó bien, que acaba de sufrir el peor de los golpes y que no tiene por qué no reencaminarse, con los aprendizajes del caso.

Diego, en Bolivia, llevó su discurso al extremo: en su afán de quitarles el problema de la altura de la cabeza a sus jugadores, terminó olvidándose de ella. Y en unos primeros 45 minutos desesperantes, que tuvieron su correlato inexorable en el segundo, su equipo hizo todo lo que no se debe hacer en estas condiciones y nada de lo que se debe hacer. No pudo tener la pelota y no supo patear al arco; le dejó la pelota al rival y le dejó patear desde dónde y cuándo quisiera.

Que se entienda: no se discute si se puede jugar en la altura; se discute cómo jugar en la altura.

Y que se entienda más profundamente todavía: no se busca la causa coyuntural de una espantosa derrota, sino que se buscan alternativas estratégicas para hacer frente a una situación adversa, sea cuál fuera. Y de eso careció la Argentina. Es lo que vale saber, ya no por lo que pasó, sino más bien por lo que vendrá.

A los 10 minutos de un partido que más que eso fue una tortura, después de cuatro llegadas netas de Bolivia y justo antes del primer gol, era posible intuir que la historia iba a terminar mal. Sentado junto a Maradona no había ningún jugador capaz de reemplazar a un exhausto Mascherano, que jugó mal por primera vez en su carrera en el seleccionado.

Un adversario que, hasta aquí, había sido el peor de las eliminatorias y hasta había dado muestras en los últimos años del resquebrajamiento de su poder en La Paz, induce a la preocupación. La presencia de Maradona en el banco, y de estrellas como Messi y Tevez en el campo, agiganta el impacto. Lo vuelve mundial, con una onda expansiva que arrasa fronteras. En algo muy parecido se pensaba cuando se escribía que, asumiendo esta función, Diego exponía el mito Maradona. Pero tan cierto como eso es que su vida está hecha de muertes y resurrecciones. Unas y otras le han llevado siempre tiempo. Después de la brutal caída de ayer, sin embargo, reaccionó inmediatamente con la misma serenidad con la que había respondido no tener ningún temor a que se le cayera la corona. Parece, Maradona, más consciente que nadie de lo que este golpe significa en la confianza que ya había edificado.

Pero este partido, por trágico que haya sido, no define un ciclo, como sí ha sucedido en otros momentos cruciales. Pero lo expone y lo obliga. Aprender las lecciones históricas e impensadas, y ésta ha sido una de ellas, es impostergable e imprescindible.