lunes, 12 de octubre de 2009

MARTIN "EL HOMBRE QUE HACE LLOVER"



Comenzó a escribir su película en un tormentoso sábado de octubre. Hace doce años. En la misma cancha. Y en el mismo arco. Esa tarde de superclásico, un errático y deambulador Diego Maradona jugó, quizá sin saberlo, su último partido como profesional. Salió reemplazado en el entretiempo por un joven que le cambió la cara al equipo. Se llama Juan Román Riquelme. River ganaba por 1-0. Toresani empató con una delicada definición. Y ahí empezó todo. En esa pelota que no bajaba nunca. En esa cortina de Bermúdez a Burgos que Horacio Elizondo no consideró infracción. En esa elevación para conectar la pelota con su cabeza de platino. En ese pique previo que liquidó al arquero. En esa carrera loca hacia la tribuna Centenario ofreciendo su gol a esa hinchada que aún lo miraba con desconfianza. Hasta ese gol, Martín Palermo era un temible y excéntrico delantero que se había escapado del fracaso.

En 1995, descartado por Estudiantes, había estado a 1000 pesos de firmar un contrato con San Martín, de Tucumán, para jugar en la B Nacional. No hubo acuerdo y se quedó en el Pincha. Florero en el comienzo de la temporada 95-96, su destino cambió cuando renunciaron Russo y Manera tras la 11a fecha del Apertura. Asumió Daniel Córdoba y lo puso como titular en la jornada siguiente, ante Gimnasia y Esgrima, de Jujuy. El arquero jujeño Moreyra puede contarle a su familia que él vio nacer a la criatura. Martín marcó dos goles para el 4-1, el primer triunfo de su equipo en aquel campeonato. Era octubre.

Destinos como Tucumán podían esperar un poco más. De todas maneras, no alcanzaba para una película. Era uno de los tantos futbolistas a los que un cambio de viento les ofrece una oportunidad. Siguió haciendo goles y se dio a conocer. El perfil alto, el furioso platinado, una portada disfrazado de mujer y festejos exóticos en los goles completaban su formulario de personaje. Pero apenas si daba para un cortometraje. Ni siquiera el pase a Boca cambió el guión. Hasta que llegó esa tormentosa tarde de octubre de 1997 en la que, con un gol, evitó que se hablara de un lamentable Maradona.

Todo lo que escribió después es historia conocida. Los goles de todos los colores y el récord para un campeonato corto (20). El número 100 con el ligamento cruzado de la rodilla derecha roto. El 101 casi en muletas a River. Alegres contra Real Madrid en la Intercontinental 2000. Tristes a Banfield dedicados a la memoria de su hijo Stefano. De chilena. De penal con los dos pies. De media cancha. Su último hit, un cabezazo desde 40 metros. La versión adaptada también deberá incluir los tres penales errados en el mismo partido, las operaciones de rodillas, la pared que se le cayó encima en un festejo y la muerte de un hijo recién nacido, al que recuerda en cada festejo con un beso sobre su nombre tatuado. Ya tenemos una película de dos horas y media. Pienso en el actor Russell Crowe. Encaja perfecto en el papel de gladiador.

¿Quién pensó que, a diez años de esa trilogía de penales errados contra Colombia, iba a tener su definitiva reivindicación en el seleccionado argentino? Solamente él. Es inteligente e intuitivo para ubicarse dentro del área. La pelota siempre lo busca. No le teme al ridículo. Es el mejor cabeceador de los últimos 30 años. Pero el secreto está en su lucha y en su perseverancia. No conozco un futbolista con más amor propio que Martín Palermo. En ese aspecto, es el mejor de todos los tiempos. Lo de anteayer no fue un milagro. Un milagro sería que la selección jugara bien. No hay manera.

El caos y la falta de liderazgo se comen cualquier buena intención. Sin ideas y sin concepto, juega a la marchanta. Las ilusiones duran cinco minutos. Esos en los que Messi y Aimar confirman que entre ellos hay una sociedad posible. O en los que Higuaín tira una diagonal, marca un pase y sale un lindo gol. Pero todo se derrumba ante la primera adversidad.

En este contexto nadie puede jugar bien. Ni siquiera Messi. Está claro que Leo no tiene el amor propio de Palermo. Está acostumbrado a que, respaldado por un Barcelona que lo protege y lo potencia, todo fluya y salga bien. En la selección no hay equipo. No es su culpa. Pero en lugar de rebelarse, se desentiende del juego. Esa sí es su responsabilidad. El problema no es Messi, un crack en edad de aprendizaje.

Recordemos las eliminatorias para México 1986. Este duelo contra Perú sacó del archivo el partido del 30 de junio de 1985. La clasificación al Mundial estaba en riesgo. El equipo no funcionó y Diego no pudo rescatarlo. En los momentos de descontrol, no te salva el crack, ni el Diego de 24 años, ni el Lionel de 22. Te salvan atajadas importantes (Fillol, Romero) y los héroes de más de 30 años y mil batallas. Passarella hace 24 años, Palermo hoy. El actual aquelarre se lleva puesto a un jugador como Mascherano, cuya confusión lo induce a tirar un tacazo dentro de su propia área para sacar una pelota ardiente. Tampoco Javier es el problema, más allá de su bajísimo rendimiento y su frustración por no haberse ido de Liverpool.

Tiene razón Diego: la culpa de todo la tuvo un vendaval. Pero se olvidó de aclarar que se trata del temporal interno, que ha venido azotando al seleccionado y del cual él es uno de los dos grandes responsables. El otro es Julio Grondona, que lo puso en el cargo. Con su cambio de Demichelis por Higuaín, el seleccionador mandó al equipo veinte metros para atrás. Perú tomó el mensaje y manejó la pelota. Sin actividad en los últimos 70 días, el defensor entró para jugar de ¡lateral derecho! El plantel no contaba con un especialista para ese puesto. Había sido convocado Pablo Zabaleta, de Manchester City, pero se desgarró en la última jugada del partido ante Aston Villa.

Maradona eligió enojarse con Bilardo porque no había viajado a Inglaterra para evitar su presencia en ese encuentro. El doctor-manager (¿qué hace?) había quedado desacreditado tras su propia confesión de haber difundido nombres de una lista mientras Maradona estaba en el spa italiano. Pero acá está exento de cargos. ¿Diego no sabía que se jugaba el lunes? ¿Nadie vio el partido por TV? ¿Por qué no hablaron con el jugador antes de que tomara el vuelo? Podrían haberse enterado de la noticia el mismo lunes y no el martes a la tarde. Aun así hubo tiempo para buscar alternativas, pero el DT se encaprichó: "Ahora no viene nadie". Un referente del plantel le sugirió que convocara a Clemente Rodríguez, de buen rendimiento en Estudiantes. Maradona rechazó la propuesta y le preguntó al mismo líder qué le parecía la dupla Enzo Pérez- Jonás Gutiérrez para cubrir el costado derecho.

No hay plan ni motivos para ser optimistas. Convoca jugadores compulsivamente como si estuviera tocando todas las teclas de una computadora rota para ver si una arregla todo. Ha utilizado nada menos que 36 futbolistas para estos 7 partidos de eliminatorias. De estos 36, 29 fueron titulares por lo menos en un partido (3 arqueros, 10 defensores, 12 medios y 4 delanteros). En esta tómbola, le sale bien la del arquero Romero (decisivo), mal la de Pérez, regular la de Emiliano Insúa…Mete y saca a Higuaín. Y así recurre a Palermo, hoy el jugador del pueblo.

Cuando Argentina ya había hecho todo lo posible para quedarse fuera de Sudáfrica 2010, sólo una persona creía que todavía había tiempo para cambiar la historia. Y en otro tormentoso sábado de octubre, en esa misma cancha, en ese mismo arco y con un Maradona errático y deambulador; le puso el título a esta historia que viene protagonizando desde hace 12 años: "El hombre que hace llover". Que alguien le avise a Russell Crowe. Dentro de un año le llegará el guión de The Rain Maker. No antes. Martín Palermo aún no terminó de escribir su película.

martes, 15 de septiembre de 2009

Y DESCOLGO EL ULTIMO POSTER...


Hay más espacio en el cuarto de la casa de Tandil. Se ha descolgado el último póster. A los 20 años, Juan Martín del Potro entra en la historia del tenis nacional. Llena el formulario de Vilas, Sabatini y Gaudio, los únicos argentinos que saben lo que es ganar un Grand Slam. Su nombre figurará en ese trofeo debajo de Bill Tilden, Rene Lacoste, Fred Perry, Donald Budge, Roy Emerson, Rod Laver, Arthur Ashe, Illie Nastase, Guillermo Vilas, Jimmy Connors, John Mc Enroe, Ivan Lendl, Mats Wilander, Stefan Edberg, Boris Becker, Andre Agassi, Pete Sampras, Patrick Rafter, Lleyton Hewitt y Roger Federer, que había festejado consecutivamente en los últimos cinco años.

Vale darle contexto histórico a este momento memorable, épico. No sólo se trata de lo que ganó, sino también a quién le ganó y cómo le ganó. De 2004 a 2008, desfilaron ante el gran Rogelio en la final Hewitt, Agassi, Roddick, Djokovic y Murray. Ninguno había logrado siquiera llevarlo a un quinto set. La última final con cinco había sido la de Agassi contra Todd Martin en 1999. Juan tenía 10 años y ya soñaba con hacer realidad la canción de Sinatra. Federer había perdido su último partido en el US Open contra Nalbandian en los cuartos de final de ¡2003! Ahí ya tenía 14, era "el futuro del tenis argentino" y se medía con mayores en sus primeros torneos profesionales. El póster casi se cae en París, en las semifinales de Rolanga. Ese día, la bronca de Juan contrastó con la cara de alivio y admiración que había mostrado en caídas anteriores contra esta auténtica leyenda viva.

A Federer lo amamos, es un auténtico campeón también cuando pierde. Juan le ganó al hombre al que todos le quieren ganar y al que nadie (salvo Nadal) le podía ganar. El 3-6 del primer set, con prematuro quiebre, sonaba a la misma serenata de siempre. Pero, como contra el croata Cilic, empezó a imponer condiciones con su drive invertido cuando quedó break abajo en el segundo. El suizo no había perdido ni un tie break en las cinco finales anteriores. Set iguales, estuvo 4-3 y saque. Y se le fue con dos dobles faltas en el 4-5. Volvió a ponerse 4-3 y el servicio en el cuarto. No lo pudo liquidar. Al tie break otra vez. ¿Quién le ganó a Federer dos seguidos en una final de Grand Slam? Y siguió pegando. Nos conmovía verlo tirar y acertar desde todos lados. Así se le gana a un campeón, en un poquito más de cuatro horas. A Rafa en semis, a Rogelio en la final. Juan Martín del Potro entró en la historia. Descolgó el póster. Pero ese espacio en el cuarto de Tandil quedará vacío por poco tiempo. Ahora hay una copa para poner…

jueves, 10 de septiembre de 2009

LOS BEATLES, LA FELICIDAD Y TALVEZ $ 300

Ayer, 9/9/9 (número cabalístico que amaba Lennon), apareció en las pocas bateas que quedan en el mundo, la discografía completa de los Fabulosos cuatro remasterizada. Por esas cosas del azar (y de la generosidad ... amistosa de colega), pude escuchar exactamente dos temas de cada álbum. Vale la pena: el sonido está realmente mejorado, limpio y claro, con más volumen y cuerpo.
Resaltan mucho más los planos sonoros y las voces se lucen nuevamente, a la altura de estos tiempos tecnológicos. La conclusión es: qué bien grabaron los Beatles. Qué oído sensible el de George Martin. Y, claro, ni hablar de la calidad musical de John, Paul, George y Ringo. Ahora viene la parte seria: la colección de 14 discos cuesta 280 dólares, pero en la pagina de Amazon la The Beatles Stereo Box Set [BOX SET] [ORIGINAL RECORDING REMASTERED cuesta solo $179,99. Así que, amigos, familia, gente querida: para mi cumpleaños (13/10), Navidad, Reyes, Día del Padre, Día del Amigo, Día del Apicultor, Día de la Madre, Día de la Mujer, 1° de Mayo, Día de la Música, Día de los Santos Inocentes, Día del Niño pueeden agasajarme con la caja de los 14 CD remasterizados. Desde ya, gracias. ¡Muchísimas gracias!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL FINAL DE LOS BEATLES


Los Beatles estuvieron profundamente arraigados en la conciencia, la propuesta, y la historia de Rolling Stone desde sus comienzos. Nuestra primera tapa en noviembre de 1967 fue John Lennon. Para ese momento, como el editor invitado Mikal Gilmore recuerda en este numero, los Beatles ya estaban empezando a deshacerse. Fue en ese contexto del colapso final de la banda que me encontré con John Lennon en 1970, para la serie de entrevistas que se transformarían en Lennon Recuerda, su relato definitivo de los Beatles (cómo vivían y hacían su música, qué les produjo y por qué se separaron) "Nos hartamos de ser sesionistas de Paul", me dijo John, rastreando el fin de la banda a la muerte del manager Brian Epstein en 1967. "Nos separamos ahí. Esa fue la desintegración"

Unos meses antes que nos juntáramos, John y Yoko Ono hicieron una visita sorpresa a San Francisco; nos habíamos estado carteando acerca de la posible entrevista, y vinieron, creo yo, a chequearme. Pronto me encontré haciendo de anfitrión de su fin de semana. Pasaron por nuestra oficina, dejando un staff de RS absolutamente pasmado a su paso. Un día, nos tomamos la tarde libre para ir a ver Let It Be, la película que registraba el último concierto en vivo de los Beatles. Jane Wenner y yo nos sentamos junto a John y Yoko en medio de la oscuridad, con el cine casi vacío, a ver cómo la banda se deshacía frente a nuestros ojos. Estaba todo ahí: las peleas, las discusiones que casi se iban a las piñas, los silencios helados. Y en medio de todo eso, la música, el gran y eterno arte que estos cuatro hombres habían hecho juntos. John nunca había visto la película, y cuando terminó estábamos los cuatro parados en la vereda del teatro, abrazados y llorando. Se había terminado. Los Beatles ya no existían.

Cuarenta años después, es difícil transmitir cuán sísmico había sido ese momento para el mundo. Desde el momento de su llegada a Nueva York, los Beatles habían sido la historia de nuestras propias vidas. Todos veían algo de sí mismos en John, Paul, George, y Ringo - en sus vidas, y también en sus extraordinarias canciones - y todos nos sentíamos conectados personalmente con ellos, con lo alegre y audaces que eran, con la manera en que se habían transformado a sí mismos de adolescentes pulidos y protegidos a aventureros mundanos y arriesgados. Hoy no hay nadie al que pueda compararse con lo que significaban para nosotros en ese entonces; desde entonces, el mundo nunca volvió a estar tan íntimamente involucrado con ningún músico popular o banda.

Mientras cerrábamos este número, como seguimos diciendo los de la gráfica, un estudio recién divulgado revelaba a qué nivel los Beatles siguen definiendo nuestro mundo. Según el Pew Research Center, el amor compartido por la banda contribuyó a achicar la brecha generacional en Estados Unidos, reduciendo significativamente los desacuerdos entre adolescentes y sus padres. Todos los grupos etarios relevados, desde los 16 a los 64, escucha rock & roll más que cualquier otro género musical - y los Beatles rankean en los primeros cuatro puestos de todos los grupos etarios.

"Hoy por hoy hay un amplio consenso entre distintas generaciones con respecto a un ámbito de la cultura norteamericana que en los '60 había sido un campo de batalla: la música", concluye el estudio. "¿Podrá ser que la razón por la que padres y adolescentes hoy ya no pelean tanto como lo hacían hace una generación sea que cuando las cosas llegan al límite, siempre pueden relajarse juntos escuchando un tema de los Beatles?"

Ese amor compartido por la música sigue formando parte de la esencia de Rolling Stone. Al igual que los Beatles, nosotros también empezamos con rebeldía adolescente, atraídos por algo que a nuestros padres no les gustaba ni podían entender, y ahora estamos orgullosos de que el rock & roll se haya vuelto algo que une a un país, a una cultura y a aquellos eternamente jóvenes. Es un homenaje a lo mejor de la música, a todo lo que sentimos esa tarde en San Francisco sentados en la oscuridad mirando Let It Be - la risa, el amor, la compasión, y a través de todo eso, la búsqueda de un mundo mejor.

Por Jann S. Wenner
TOMADO DE LA REVISTA ROLLING STONE ARGENTINA DE SEPTIEMBRE/09

MARADONA: UN CULTO AL DESCONCIERTO


ASUNCION.- "Todavía no estamos afuera del Mundial, todavía tenemos chances", fueron las palábras de Diego Maradona apenas comenzó la conferencia de prensa, tras la derrota frente a Paraguay.

Apenas terminó el partido, Diego se fue rodeado de cámaras y escoltado por decenas de policías. Sus ánimos ni siquiera le alcanzaron para ir a darles una palmada de aliento a sus muchachos. Maradona dejó el estadio de Defensores del Chaco de esta ciudad con el rostro serio, preocupado por la actualidad de un equipo que peligra y mucho sus chances de ir al Mundial de Sudáfrica.

"Hay que hacer una autocrítica grupal y ver por qué nos pasó esto. Teníamos dos partidos importantes y no pudimos ganar en ninguno. Hay que ver lo que pasó y seguir adelante", agregó el DT en la conferencia.

Maradona lleva menos de un año como técnico de la selección argentina y ese sentimiento ciclotímico que siempre la ha envuelto parece exacto para definir sus sensaciones. Aquel derroche de alegría, confianza y optimismo del inicio, hoy es la otra cara, tras otra caída en eliminatorias, la cuarta en su ciclo sobre seis encuentros.

Hoy volvió a demostrar que pese a las malas actuaciones su permanencia en el seleccionado está más firme que nunca. "No le tengo miedo a nadie. No le tengo miedo a las críticas. Voy a seguir para adelante, critique quien me critique. Desde los 15 años que los vengo peleando (a los periodistas), hoy tengo 48 y voy a seguir igual", desafió en la conferencia de prensa, tras la pregunta sobre su futuro al frente del seleccionado.
Cuando el árbitro brasileño Salvio Fagundes decretó la caída ante Paraguay, las especulaciones empezaron a tejerse. Las dudas sobre la continuidad de Maradona al frente del seleccionado comienzan a plantearse. Quedan sólo dos fechas para el fin de la clasificación a Sudáfrica 2010. Sus palabras en la conferencia de prensa quizá disiparán las dudas.

Cuando salieron los equipos, al primero que buscaron los fotógrafos fue a Diego. La mayoría se agolpó contra el banco visitante para conseguir una imagen de él, quien vestido con el equipo de gimnasia del seleccionado, lucía con rostro serio en el inicio.

Todavía Messi no había tocado para Agüero para que empezara el partido y Maradona ya estaba de pie. Antes de los 5 minutos, Diego ya se encontraba en el corralito y, desde allí, con los brazos cruzados y, con pocas indicaciones, vivió casi todo el primer tiempo.

Aplaudió promediando los 15 minutos, quizá lo conformaba la imagen que brindaba el seleccionado. Cuando Haedo marcó el primer gol del partido, Diego retrocedió, les dijo algo a sus colaboradores y volvió a la posición inicial.

En el segundo tiempo, movió el banco. Lavezzi, Palermo y Schiavi, a la cancha, para buscar lo que parecía un milagro con diez hombres por la expulsión de Verón. Diego vivió el segundo tiempo, solo, en el corralito. Sólo busco a Mancuso, su mano derecha, en un par de ocasiones. Escoltado, se fue el vestuario. La historia promete continuar.

Las críticas del partido. "En el primer tiempo Paraguay fue superior. Con Haedo Valdez y Cabañas nos complicaron abajo y nos pasaron por los costados", dijo el DT. "Se pusieron en ventaja con una jugada muy linda. En el primer tiempo jugaron mucho mejor, y en el segundo se defendieron muy bien", agregó.

Con respecto al futuro, Diego dijo que todavía tiene chances de llegar a Sudáfrica. "Todavía no estamos afuera del Mundial, sabemos que tenemos una última oportunidad", dijo.

"Tenemos que hablar con los muchachos y mejorar mucho. Desde lo físico hasta lo táctico", agregó.

Además, Maradona defendió a Lionel Messi, quien tuvo un muy mal partido en Asunción. "No le caigamos a Lio. Estuvo muy marcado, los paraguayos sabían de su peligrosidad y cada vez que agarraba la pelota tenía a tres o cuatro encima. Hizo lo que pudo, no pudo brillar como el sabe hacer", mencionó.

El repechaje, una posibilidad. Las chances de terminar quintos en la clasificación son grandes. Es por eso que la gente ya empieza a hablar sobre la posibilidad de jugar el repechaje y Maradona no fue la excepción. "Tuvimos que ir a Australia a buscar un repechaje y nadie murió", afirmó Diego en referencia al partido clave que clasificó a la Argentina al Mundial de 1994 en Estados Unidos.

LA NOCHE QUE LA ARGENTINA PERDIO HASTA LA HISTORIA


¿Habrá tocado fondo? O lo que viene promete ser aún peor. La Argentina deambula por las eliminatorias con los motores averiados y un capitán que no encuentra el rumbo. La derrota por 1 a 0 que Paraguay le propinó al seleccionado, en el estadio Defensores del Chaco de esta ciudad, deja al equipo aún más desorientado que tras el traspié ante Brasil. Hoy, se ubica en repechaje, a dos fechas del final de la clasificación a Sudáfrica 2010. Sin embargo, aún quedan dos batallas ante Perú (local) y Uruguay (visitante), encuentros que marcarán el futuro de esta tormentosa selección.

Maradona luce deprimido, vencido y hasta algunos ponen en duda su continuidad. Así, se muestra el equipo en la cancha, sin ideas, con groseros errores defensivos y apostando a tirarle pelotazos a dos bajitos como Messi o Agüero. Los cambios (Palermo y Schiavi, por ejemplo) parecen manotazos de ahogado y, para colmo, Verón, uno de los referentes para Diego, termina expulsado, cuando el segundo tiempo recién empezaba.

Nelson Haedo, en el primer tiempo hizo el único gol del partido, que marcó la clasificación de Paraguay al Mundial. No pasa por su mejor momento el equipo del argentino Gerardo Martino, pero con la cantidad de licencias que otorga la selección todo parece posible.

La Argentina suma 22 puntos en las eliminatorias y está 5ª en zona de repechaje. Tiene detrás a Uruguay (21) y Colombia (20) y delante a Ecuador (23). Un panorama sombrío, una situación inédita con este sistema de eliminatorias. Para el próximo encuentro falta poco, porque el seleccionado recibirá a Perú el 10 u 11 de octubre, en un escenario a definirse y, cuatro días después, chocará con Uruguay.

A pesar de algún atisbo de cambio, el primer tiempo pareció una prolongación de las carencias mostradas ante Brasil. La defensa fue una invitación al desequilibrio de los delanteros paraguayos, encabezados por el incansable Cabañas y por el eficaz Haedo. Sebastián Domínguez mostró fisuras a veces inexplicables, cierres tardíos y malas salidas. Heinze sumó desconcierto y Papa nunca clausuró el lateral izquierdo.
El despliegue de Gago, quizá el mejor jugador argentino de la mitad inicial, se fue diluyendo con el correr de los minutos. Los arranques de Dátolo por la izquierda eran apenas intentos al igual que lo que podía hacer por derecha Verón, con más coraje que juego a sus 35 años.

Los ataques invitan al replanteo. ¿Sirve buscar a Messi y Agüero con pelotazos de 40 metros?, ¿cómo hace Agüero para cabecear los centros de Dátolo, quien desborda y llega casi sin aire para terminar la jugada?

La Argentina da la sensación que cuando ataca no tiene hombres y cuando defiende también está mal parada. Paraguay empezó a aprovechar las facilidades argentinas. El gol llegó recién, a los 28 minutos, porque, antes, el palo y el travesaño se lo habían impedido al propio Haedo y a Santana.

Cabañas, delantero robusto y habilidoso, era una pesadilla para los defensores argentinos, quienes lo sufrieron. En el gol, Cabañas hizo una gran maniobra, abrió para Barreto, quien buscó a Haedo, que sólo tuvo que cruzar el remate para que el estadio explotara y los guaraníes empezaran a sentirse dentro de Sudáfrica 2010.

Para el complemento, Maradona dispuso el ingreso de Lavezzi por Dátolo, pero, si el panorama ya era sombrío, la situación empeoró cuando, a los 8 minutos, Verón vio la roja por doble amonestación, tras quejarse por enésima vez.

La Argentina salió arriesgar, pero sin ideas. Con uno menos, Diego puso a Palermo por Agüero para soñar con algún centro salvador para que el delantero de Boca escribiera otro capítulo de su carrera de película.

La reacción no llegaba. Alguna pelota parada mal aprovechada, un disparo desviado de Messi, centros desesperados. Demasiado poco para tantas aspiraciones.

miércoles, 19 de agosto de 2009

LA LEYENDA DE LOS DISCOS PERDIDOS.

Corre el año 1966. Los Beatles son los reyes, su disquera EMI MUSIC, los mima, los deja salirse con la suya. Desde hacía 10 años, el rock se había convertido en una gran fuente de ingresos para las empresas discográficas y algunas cuidaban a sus “gallinas de los huevos de oro”; otras en cambio no. Seguimos en el año 1966, CAPITOL es la discográfica en Norteamérica de los FAB FOUR y decide hacer cambios en los discos de los Beatles; altera el orden de las canciones o simplemente quita algunas y pone otras de un disco anterior. Esto molesta a los ingleses pero a Capítol no le importa, solo le interesa vender, vender y vender. Esta actitud afecto, como a nadie, a Brian Wilson líder y compositor de los Beach Boys, quien veía en los cuatro de Liverpool su mayor competencia creativa.
Brian Wilson había trabajado los últimos meses de 1966 en el disco SMILE, al que definió como “una sinfonía adolescente para Dios”. Y el trabajo lo había agotado. Andaba en bata de dormir por el estudio, ubicado en su casa en Bel Air; decía que otros músicos y productores lo querían controlar y matar; estaba paranoico y depresivo, tomaba medicamentos, cualquier cosa que le llegara a las manos, anfetaminas o cocaína era lo mismo; no entendía por qué no le dejaban hacer el disco que él quería, tal como lo hacían los Beatles. Sabía que debía hacer un mejor trabajo que ellos, que los Rolling Stones o que Bob Dylan, que estaban en lo más alto. Tenía problemas legales y monetarios por las regalías con Capítol; Pet Sounds, su disco anterior (y que con los años sería considerado una de las obras maestras del rock de los 60s) no había vendido nada bien, aunque fue alabado por la crítica. Cuentan los testigos que Wilson una mañana llego al estudio con todos los discos de oros que había ganado y se los regalo a sus músicos. A veces nadie entendía lo que pronunciaba, la propia banda estaba descontenta con el músico y con el disco que estaba produciendo, porque no lo veían como un disco Beach Boys o como algo que sus fanáticos iban a comprar (sobre todo su primo Mike Love, quien hacía de cantante principal en esos momentos). Hasta que llegaron dos momentos definitivos 1.- La tarde en la Brian Wilson escucho por la radio el single Strawberry Fields Forever y se dio cuenta que se le habían adelantado que ya todo estaba perdido; 2.- El anuncio que hiciera Capítol, el 6 de mayo de 1967 (semanas antes de que se publicara el Sgt. Peppers…. De los Beatles): Smile seria guardado en un cajón y no vería la luz.
Si bien algunas canciones de Smile aparecerían en otras versiones, en los siguientes discos de los Beach Boys, no sería lo mismo. Brian Wilson haría crac, tendría una crisis que lo llevaría incluso a querer suicidarse, y de la que no saldría hasta una década más tarde. Pero tendría su venganza cuando casi 34 años después, lanzara Brian Wilson presents Smile (modelo 2004). No como su versión original que intento en los 60s, pero al menos como prueba de la lucha por llevar adelante su obra.
Smile, es la quintaesencia del disco perdido. Una obra que nunca salió, un disco que pudo ser la joya más grande de la música pop, pero quedo relegado por una decisión empresarial. Como este disco hay muchos en la historia de la música popular, desde que aquellos que no se completaron por decisión de los artistas, por batallas legales, por desacuerdos con las disqueras, o por la muerte de alguno de sus participantes. Algunos han conseguido aparecer de alguna u otra manera (sin terminar desde luego) o en versiones alternativas. A continuación detallo seis ejemplos de estos discos perdidos:
First rays of the new rising sun (Primeros rayos del nuevo sol naciente): Jimmi Hendrix tenía en 1970 un disco a punto de terminar. Era la continuación a su Electric Ladyland y lo había grabado en su estudio en New York. Solo faltaban los toques finales y él lo dejo así, porque debía cumplir una obligación contractual que ya había adquirido, en Inglaterra así como una pequeña gira por Europa. Viajo y toco en el Festival de la Isla de Wright (existe un documental sobre ese concierto), dio shows como nunca hasta que el 18 de septiembre de 1970 se tomo de golpe la vida, bebiéndose pastillas para dormir y ahogándose en su propio vomito. Era muy joven tenía 27 años cuando murió y el disco quedo sin acabar.
En 1997, la familia del guitarrista norteamericano decidió tomar esas grabaciones y terminarlas. Eddie Kramer, el ingeniero de sonido de Hendrix (quien estuvo en las grabaciones originales del disco) fue escogido para acabarlas según lo que el pensara era el deseo de Jimi. Así, First Rays of the new rising sun apareció como un disco de canciones nuevas 27 años después de la muerte de su autor. Claro, lo que se escucha es una aproximación, nada más. Nadie nunca conoció cual fue el deseo de Hendrix con este disco así que no ha quedado más que usar la imaginación.
El escritos Lewis Shiner, intenta usarla en su novela Glimpses, de 1993 con la que gano el World Fantasy Award. En ella, el protagonista viaja en el tiempo para evitar la muerte de Hendrix y así darle la oportunidad de terminar el disco.
Sessions (Sesiones), Let it be (Déjalo ser): si bien no era un disco que se grabo con esa intención. EMI tenía tanto material inédito de los Beatles, canciones que habían quedado afuera de los discos oficiales u otras versiones de temas conocidos, que en 1985 lanzo un proyecto: 13 canciones que nadie había escuchado y un disco sencillo. Sin embargo se chocaron contra el rechazo menos esperado: los tres Beatles vivos (Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr) y la viuda de Jhon Lennon, Yoko Ono se opusieron a su salida. Dijeron que si no habían sido lo suficiente buenas para entrar en los discos, porque sacarlas en ese momento. Negocio perdido, millones sin ganancia, un disco que muchos hubieran querido tener. Años después cambiarían de parecer y las canciones aparecerían en el multimillonario y séxtuple: The Beatles Anthology de 1996.
En 1969, Let it be debía ser un disco de los Beatles tocando en vivo, con la inclusión de Billy Preston en los teclados. Al final las grabaciones quedaron ahí guardadas. Era la época en que se llevaban mal, en que no eran los mismos amigos de la adolescencia. Múltiples ensayos y un concierto en la azotea del edificio de su compañía Apple, era todo lo que existía. No fue sino hasta que Jhon Lennon y George Harrison entregaron las cintas a Phil Spector (productor norteamericano famoso por ser uno de los artífices del rock and roll y de la llamada “pared de sonido”, que era usar todos los instrumentos posibles y coros para que la canción suene como algo gigante) que el álbum tuvo cierto sentido y pudo ser terminado, saliendo en mayo de 1970, con el rechazo de McCartney siendo este el fin del grupo ya que sintió que su deseo original (Los Beatles tocando en vivo) había sido traicionado con la inclusión de Spector en la producción. 33 años después Paul tuvo su momento de gloria con la edición de Let it be…naked, disco que intenta rescatar en algo la intención del original del proyecto sin la mano de Spector ni sus orquestaciones o grandes coros.
Celebration of the Lizard (Celebración del lagarto): más que un álbum; que un disco perdido. Celebration…era un tema que se transformo en la idea para un tercer disco de los Doors, con un Jim Morrison empecinado en hacer una obra que mezclara declamación poética, ruidos, músico y algo de melodía. La canción debía durar todo un lado del L.P. Febrero de 1969, Morrison llega con los textos de los poemas, los titula Celebración del lagarto, donde decía: “! Soy el Rey Lagarto, puedo hacer lo que sea!”. El resto del grupo, le siguió el juego y durante semanas llevaron adelante esta pieza. Nunca se sintieron contentos del todo. Entonces con la venia de los productores, la banda dijo “no”. No hubo celebración y el disco de ese año termino con otra idea llamándose Waiting for the sun. Al final, lo que quedo de Celebration…. es una versión en vivo (que está en el disco Absolutely Live! De 1970) una primera grabación que formo parte del disco de grandes éxitos del 2003 y una de sus partes Not to touch the earth, convertida en canción e incluida en el real tercer disco del grupo.
Ha Sido y Kill Gil: En 1975, Charly se llamaba Charlie y estaba en Sui Generis. Habían lanzado un disco llamado Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, al que no le fue tan bien. Fanáticos y productores criticaron el hecho de que se habían salido de su línea acústica y sensible de los otros álbumes. Entonces el siguiente disco titulado con cierto tino Acido, (luego rebautizado como Ha sido) ya listo para salir fue retenido por la disquera que no quería correr con otro fracaso. Entonces se acabo Sui Generis y Charly decidió buscar otras formas de tocar esas canciones que ya estaban grabadas. De Ha sido únicamente sobrevivieron dos temas, que se incluyeron en el único sencillo de Sui Generis “Alto en la torre” y “Entra”.
Años después en el 2007, Charly entra a grabar un disco en el estudio de su amigo Palito Ortega, lo hace con candidez, es un ambiente perfecto para el proceso entre vinos, asados y conversaciones familiares. El disco obtuvo un nombre Kill Gil y una fecha de salida, hasta que alguien tuvo la fabulosa idea de filtrarlo por internet y desde ahí se convirtió en un álbum de descargas. Charly acuso a su hijo Miguel de haberlo hecho y desde ahí están en una discusión pública que no ha terminado. La versión que muchos fanáticos tienen no es la definitiva y eso, acompañado al hecho de que EMI Music anunciara que no lanzaría el disco porque “ya todos lo tienen” hizo que el cantante cayera en una vorágine de destrucción que concluyo hace cuatro meses, cuando la justicia argentina ordeno su reclusión en un sanatorio para un tratamiento de desintoxicación. Hoy está recuperándose, y mientras lo hace revisa las grabaciones de Kill Gil y esta agregando más canciones para lanzar el álbum en el año 2009. Trata desde su convalecencia de no perder este disco.
La historia estuvo a punto de repetirse con un disco considerado perdido por mucho tiempo, pero encontrado luego de 15 años. Chinese Democracy de Guns and Roses, recibió fecha de salida el 23 de noviembre pasado por Geffen Records. Luego de años de negociaciones y de gastar casi 30 millones de dólares en su producción el álbum (que circulaba por Internet en una versión pirata) rompe la leyenda e intenta encontrar su vida propia, mas de las elucubraciones y supone un triunfo al menos para el grupo y para una obra que estaba en boca de muchos fanáticos del rock, que lo habían transformado en un sueño irrealizable. La moraleja está en que a veces esos discos no se pierden del todo, es cuestión de paciencia.