El pasado miércoles, se generaron dos noticias muy importantes.
Una de ellas, el histórico triunfo de Liga de Quito, en penales, en el estadio Maracaná repleto hasta las banderas, frente al Fluminense, para ganar por primera vez para Ecuador, la Copa Libertadores de América.
La otra, el fabuloso rescate de Íngrid Betancourt y otros secuestrados por las FARC, a cargo del ejército colombiano.
Ustedes dirán, ¿qué tienen que ver estas noticias con el título de este artículo de opinión?
Antes que nada, soy consciente de que lo que a continuación voy a decir, seguramente no será muy “popular”; afortunadamente y gracias a Dios, yo no pienso ni actúo a base de las encuestas de ya sabemos quién.
Les explico:
Liga acaba de ganar para Ecuador por primera vez la Copa Libertadores de América; eso la convierte en el equipo de fútbol profesional más exitoso de la historia del fútbol ecuatoriano, aunque le duela a mis amigos de otros equipos (ya explicaré por qué).
Liga ganó, fundamentalmente por la dirigencia; dedicada a tiempo completo al equipo; administrándolo como una verdadera institución, en lo deportivo, económico y comercial; sin cálculo electorero, ni buscando coimas o tajadas a costa del perjuicio de la institución.
Y ante la inminente hazaña de Liga, el sentimiento de muchos que yo conozco, era de envidia e impotencia al punto de hinchar con fuerzas por… el Fluminense.
Porque con el triunfo de Liga ya no tienen importancia los casi; la historia recuerda solo a los ganadores.
Idéntico caso el rescate exitoso de Íngrid Betancourt.
En esta columna he evitado siempre pronunciarme sobre el conflicto armado que desangra desde hace medio siglo a Colombia.
No porque no tenga claridad en el tema, sino por respeto; sí, respeto a la soberanía de esa nación; esa palabra que ciertos ardientes revolucionarios del siglo XXI no conocen o manipulan (como casi todo) según sus conveniencias electoreras.
Entonces, ante la incuestionable y perfecta (como la misma Íngrid lo ha calificado) operación de Inteligencia del gobierno de Álvaro Uribe, aparecen voces oficiales para no quedarse al margen de la celebración (aunque sea de los dientes para afuera).
El uno, como tratándose de subirse al carro de la victoria, felicitando a casi todos los gobiernos del mundo (solo faltó autofelicitarse) al parecer como para quitarle importancia al rol de Uribe. ¿Acaso Chávez o Larrea tuvieron alguna intervención en este operativo? ¿No eran ellos los que en reiteradas ocasiones dizque intentaron (me quedan serias dudas) gestionar una liberación a espaldas del Gobierno colombiano, irrespetando la soberanía de esa nación?
¿Casi… la liberan? Uribe la rescató; ¿será que por eso duele?
Y el otro, dice alegrarse del rescate pero lamenta que no haya sido dentro de un proceso de paz… ¿Cuántos meses más tenía que pasar en la selva Íngrid para que nuestro Ministro se sintiere plenamente satisfecho?
¿Pensaría lo mismo si se tratara de algún familiar cercano?
Dios nos libre a todos de una tragedia de esa naturaleza.
Es urgente que los ecuatorianos reflexionemos sobre cómo encontrar valores comunes que fortalezcan nuestra identidad y nos permitan crecer y progresar como sociedad, para elegir correctamente a nuestros gobernantes y sentirnos orgullosos de lo que estos dicen o hacen a nombre nuestro. Hasta tanto, ¡bien vale ponernos una bolsa de papel en la cabeza!
viernes, 4 de julio de 2008
ADEBAYOR: “SÓLO QUIERO IR AL BARÇA”

Adebayor quiere venir al Barça. Y el Barça quiere que Adebayor venga. Una ecuación tan simple, a veces, puede verse complicada por el interés de terceras personas. En fútbol, nada es tan fácil. Pese a las muestras de interés que ha mostrado el delantero togolés por vestirse de blaugrana, pese a los movimientos y declaraciones que desde Barcelona se han venido realizando... Pese a todo, existe una piedra en el camino demasiado enorme como para ser sorteada con simples palabras. Y esa piedra se llama Arsène Wenger.
El técnico francés es conocido por exprimir a sus futbolistas hasta la extenuación y, una vez, sacados todo su jugo, venderlos, seguir sacando lo que pueda para el Arsenal. Pasó con Overmars, con Petit, con Vieira y, más recientemente, con Pires e, incluso, con Henry. Quizás, el secreto de que lleve tantos años en la entidad ‘gunner’ es su gran ‘compromiso’ con el club, al que proporciona buenos jugadores durante muchas temporadas y de los que, posteriormente, saca jugo. Pero Adebayor no quiere entrar en ese juego.
El delantero togolés está harto de esperar. Dice que lo compraron barato y que ahora lo quieren vender carísimo, casi a precio de ‘Balón de Oro’ y, que se sepa, aún no lo ha ganado. El punta quiere irse y sólo existe un destino por el que, al final, deberá forzar su salida, el Barça. El club blaugrana podría devolver la moneda que recibió del Arsenal cuando se le escapó Cesc Fàbregas. Pero, a cambio, el club blaugrana está dispuesto a pagar mucho dinero. De hecho, el vicepresidente deportivo, Marc Ingla, viajó recientemente a Londres para reunirse con los dirigentes ‘gunner’, a los que les ofreció la cantidad, nada despreciable, de 30 millones de euros.
Una cantidad que el Arsenal ha rechazado. Precisamente, esa es una de las razones por las que Adebayor se muestra contrariado, porque considera que esta cifra es una cantidad de dinero que, teniendo en cuenta lo que costó, supera de mucho las expectativas. Pero el club inglés pide más, mucho más, diez millones de euros más. El Arsenal le pide al Barça 40 millones de euros si quiere ver vestido al togolés de blaugrana, una cifra que el club presidido por Joan Laporta considera del todo inaceptable. El resultado de este laberinto se irá resolviendo con el paso de los días, pero parece claro que la clave de todo está en el jugador. Adebayor debe mostrar, de forma inconfundible, que quiere jugar las próximas temporadas en el Barça. Si es así, si muestra su compromiso con el club blaugrana, no habrá ningún tipo de duda al respecto. Jugará en el Barça. Además, el agente del futbolista también cree que, si el Arsenal no está dispuesto a traspasarlo, debería pagarle lo que le ofrecen en el Camp Nou, mucho más de lo que está cobrando en estos momentos en la Premier.
Por otro lado, el hecho de que el Milan haya renunciado ya a su fichaje deja como única oportunidad de mejorar la situación de Adebayor la del fichar por el club blaugrana. La entidad italiana ha decidido rendirse ante lo que pide el Arsenal por desprenderse del togolés. El Barça lo tiene todo de cara para hacerse con los servicios del futbolista, pero falta el empujón final. Ya no es cuestión de dinero. Las cifras están claras y cada uno maneja las suyas. Ahora se trata de un empuja y afloja en la que Adebayor tiene la última palabra. El Barça le quiere; él quiere venir. Todo claro.
LA GLORIA DE LIGA CONSAGRA AL FÚTBOL ECUATORIANO
Las opiniones aún cabalgan a caballo de las emociones. Las imágenes persisten por sobre el análisis. La histórica consagración en el Maracaná, esa épica actuación de Cevallos en los penales, la vuelta olímpica de un equipo ecuatoriano enarbolando la Copa Libertadores, el sudor de la gloria humedeciendo trajes, el fárrago de abrazos en los que uno ni sabe a quién estrecha, los gritos, el salto interminable de esos dos mil de blanco, todo es todavía una alegre confusión, una fresca y bella mescolanza. El sesudo análisis futbolístico casi parece un absurdo todavía. La conquista permanece en zona de festejo.
Liga Deportiva Universitaria ha tallado su nombre entre los grandes de todos los tiempos. Nadie podrá quitarle ni una ínfima partícula de posteridad: fue campeón siendo el mejor. La crónica dirá que fue por la vía de los penales. Todos sabemos que perdió 3 a 1 el segundo encuentro y hubo que desempatar desde los doce pasos. También sabemos que fue mucho más que Flu en el balance de las dos finales. Perdió por esa extraordinaria capacidad brasileña de transformar en red hasta el menor escarceo ofensivo, por la eficacia letal del futbolista brasileño. Contundencia que no tuvo correlato en el juego. Porque nunca Fluminense mostró ser más equipo que Liga de Quito.
Estábamos persuadidos de que este grupo de valientes no se iba a achicar en el Maracaná. Y por si alguien abrigaba alguna duda, a cinco minutos del arranque nomás asestó un gol espectacular. Notable maniobra de Manso para quitarse una marca encimada, cambio de frente de 50 metros, desborde de Guerrón y ese ilusionante proyecto de jugador llamado Bolaños la manda a dormir entre piolines.
Ahí estuvo, acaso, el gran mérito de Fluminense: haberse repuesto de semejante mazazo y empezar de nuevo a remar contra la marea.
Un par de desatenciones defensivas –que son parte de un equipo, como lo son sus virtudes– y la fantástica pegada de Thiago Neves (descendiente de Didí, de Nelinho, de Eder, de Rivelino) lo pusieron 3-1 abajo. Pero no era reflejo fiel de lo que el juego decía. Liga mostraba autoridad, jugaba convencido de sus virtudes, que no son pocas. El resultado era tan peligroso como infundamentado.
Esta es la hora del reconocimiento: a Cevallos, que entró con una lesión y resultó el gran héroe de la noche; a Guerrón, por su fe y su persistencia ofensiva; a Norberto Araujo, por su clase y su determinación defensiva; a Vera, símbolo del coraje, bastión espiritual; a Luis Bolaños, un atrevido fenomenal, pícaro, picante, que si continúa en su parábola ascendente puede ser la gran estrella del fútbol ecuatoriano. A Urrutia, el capitán sereno y confiado; a Manso, por su exquisita e irrenunciable manera de interpretar el juego; a Campos, a Ambrosi, a Bieler, al mismo Calle, que trató de ponerse a la altura de los demás.
Al técnico Edgardo Bauza, a quien le sacamos el sombrero: campeón de América, título que pocos entrenadores exhiben en su tarjeta. Al señor Rodrigo Paz, por pergeñar y sostener este proceso conductivo.
Boca ganó tres Libertadores por penales. ¿Alguien lo objeta? ¿Quién puede ufanarse de haber bailado a un equipo brasileño en una final como lo hizo Liga…? ¿Cuántos se coronaron ante un Maracaná desbordante con 90.000 almas…? Este es momento de celebrar, la hora de la gran consagración del fútbol ecuatoriano. Liga es campeón con el rótulo de mejor, le llegó al corazón al continente con su juego y su fibra. Es un modelo como club y orgullo del Ecuador. Congratulaciones.
Por Jorge Barraza (tomado de su columna Alguien tenia que decirlo 4/07/08)
Liga Deportiva Universitaria ha tallado su nombre entre los grandes de todos los tiempos. Nadie podrá quitarle ni una ínfima partícula de posteridad: fue campeón siendo el mejor. La crónica dirá que fue por la vía de los penales. Todos sabemos que perdió 3 a 1 el segundo encuentro y hubo que desempatar desde los doce pasos. También sabemos que fue mucho más que Flu en el balance de las dos finales. Perdió por esa extraordinaria capacidad brasileña de transformar en red hasta el menor escarceo ofensivo, por la eficacia letal del futbolista brasileño. Contundencia que no tuvo correlato en el juego. Porque nunca Fluminense mostró ser más equipo que Liga de Quito.
Estábamos persuadidos de que este grupo de valientes no se iba a achicar en el Maracaná. Y por si alguien abrigaba alguna duda, a cinco minutos del arranque nomás asestó un gol espectacular. Notable maniobra de Manso para quitarse una marca encimada, cambio de frente de 50 metros, desborde de Guerrón y ese ilusionante proyecto de jugador llamado Bolaños la manda a dormir entre piolines.
Ahí estuvo, acaso, el gran mérito de Fluminense: haberse repuesto de semejante mazazo y empezar de nuevo a remar contra la marea.
Un par de desatenciones defensivas –que son parte de un equipo, como lo son sus virtudes– y la fantástica pegada de Thiago Neves (descendiente de Didí, de Nelinho, de Eder, de Rivelino) lo pusieron 3-1 abajo. Pero no era reflejo fiel de lo que el juego decía. Liga mostraba autoridad, jugaba convencido de sus virtudes, que no son pocas. El resultado era tan peligroso como infundamentado.
Esta es la hora del reconocimiento: a Cevallos, que entró con una lesión y resultó el gran héroe de la noche; a Guerrón, por su fe y su persistencia ofensiva; a Norberto Araujo, por su clase y su determinación defensiva; a Vera, símbolo del coraje, bastión espiritual; a Luis Bolaños, un atrevido fenomenal, pícaro, picante, que si continúa en su parábola ascendente puede ser la gran estrella del fútbol ecuatoriano. A Urrutia, el capitán sereno y confiado; a Manso, por su exquisita e irrenunciable manera de interpretar el juego; a Campos, a Ambrosi, a Bieler, al mismo Calle, que trató de ponerse a la altura de los demás.
Al técnico Edgardo Bauza, a quien le sacamos el sombrero: campeón de América, título que pocos entrenadores exhiben en su tarjeta. Al señor Rodrigo Paz, por pergeñar y sostener este proceso conductivo.
Boca ganó tres Libertadores por penales. ¿Alguien lo objeta? ¿Quién puede ufanarse de haber bailado a un equipo brasileño en una final como lo hizo Liga…? ¿Cuántos se coronaron ante un Maracaná desbordante con 90.000 almas…? Este es momento de celebrar, la hora de la gran consagración del fútbol ecuatoriano. Liga es campeón con el rótulo de mejor, le llegó al corazón al continente con su juego y su fibra. Es un modelo como club y orgullo del Ecuador. Congratulaciones.
Por Jorge Barraza (tomado de su columna Alguien tenia que decirlo 4/07/08)
sábado, 28 de junio de 2008
2012
El mundo se acabará en el año 2012. Será así y el Apocalipsis ocurrirá, para ser más exactos, el 21 de diciembre de dicho año, de acuerdo a las predicciones de quienes han investigado el tema. Lo que comenzó como una simple teoría histórica se ha convertido, por una serie de razones, en motivo de un arduo debate que relaciona temas como el calentamiento global, la desaparición de ciertas formas de vida animal y las implicaciones del antiguo calendario maya.
Es de tal magnitud la inquietud en determinados círculos de investigación, que solo en Estados Unidos se han publicado, desde el año 2006, cuatro libros respecto del fin del mundo dentro de cuatro años; uno de ellos, el escrito por el periodista Lawrence Joseph, se titula Apocalipsis 2012: una científica investigación acerca del fin de la civilización y pronostica una catástrofe de amplia magnitud. Pero, ¿no será que está ocurriendo lo mismo que se vaticinaba cuando se acercaba el año dos mil y se auguraba también el fin de los tiempos?
Los estudiosos dicen que en esta ocasión el asunto es diferente y que todas las respuestas están planteadas en el sistema del calendario maya descubierto hace cien años.
Resulta que para los antiguos mayas, nosotros vivimos en la Edad del Jaguar que comenzó el 13 de agosto del 3114 antes de Cristo y que culminará, de acuerdo a ese calendario, el 21 de diciembre de 2012. Pero no es esta fecha una escogida al azar sino que al día siguiente, esto es el 22 de diciembre de 2012, el Sol estará alineado en el centro de la Vía Láctea por primera vez en veintiséis mil años, siendo esta la primera ocasión, desde que hay registros históricos, que se haya presenciado tal suceso. Entonces los investigadores se preguntan: ¿por qué razón los antiguos mayas inventarían un calendario cuya fecha final será un acontecimiento astronómico que iba a ocurrir en un futuro muy lejano al momento en que fue escrito dicho calendario?, ¿y cómo sabían los mayas que justamente alrededor del 3114 antes de Cristo comenzaría la noción de la civilización?
Ahora, aceptando que lo del 2012 va en serio, podemos encontrar una explicación a los recientes apuros del Gobierno Nacional respecto a la fecha final en la que debería estar aprobado el texto definitivo de la Constitución por parte de la Asamblea Constituyente. No se trata entonces de que mientras más pasa el tiempo y la Asamblea sigue discutiendo, más posibilidades tiene el No de imponerse en el referéndum, tampoco se trataba de que Alberto Acosta se había enemistado con el Presidente o que se había vuelto demasiado tolerante y dialogador en la dirección de las sesiones, ni mucho menos que cada día que pasa resulta más difícil mantener la cohesión al interior del bloque oficialista.
Lo que nadie sabe es lo que el Gobierno sí sabe: si el mundo se acaba en el 2012, no habrá posibilidad de reelección y por lo tanto, hay que apurarse. Lo que nos queda son cuatro años inolvidables. Los mayas lo sabían, pero nosotros no.
Es de tal magnitud la inquietud en determinados círculos de investigación, que solo en Estados Unidos se han publicado, desde el año 2006, cuatro libros respecto del fin del mundo dentro de cuatro años; uno de ellos, el escrito por el periodista Lawrence Joseph, se titula Apocalipsis 2012: una científica investigación acerca del fin de la civilización y pronostica una catástrofe de amplia magnitud. Pero, ¿no será que está ocurriendo lo mismo que se vaticinaba cuando se acercaba el año dos mil y se auguraba también el fin de los tiempos?
Los estudiosos dicen que en esta ocasión el asunto es diferente y que todas las respuestas están planteadas en el sistema del calendario maya descubierto hace cien años.
Resulta que para los antiguos mayas, nosotros vivimos en la Edad del Jaguar que comenzó el 13 de agosto del 3114 antes de Cristo y que culminará, de acuerdo a ese calendario, el 21 de diciembre de 2012. Pero no es esta fecha una escogida al azar sino que al día siguiente, esto es el 22 de diciembre de 2012, el Sol estará alineado en el centro de la Vía Láctea por primera vez en veintiséis mil años, siendo esta la primera ocasión, desde que hay registros históricos, que se haya presenciado tal suceso. Entonces los investigadores se preguntan: ¿por qué razón los antiguos mayas inventarían un calendario cuya fecha final será un acontecimiento astronómico que iba a ocurrir en un futuro muy lejano al momento en que fue escrito dicho calendario?, ¿y cómo sabían los mayas que justamente alrededor del 3114 antes de Cristo comenzaría la noción de la civilización?
Ahora, aceptando que lo del 2012 va en serio, podemos encontrar una explicación a los recientes apuros del Gobierno Nacional respecto a la fecha final en la que debería estar aprobado el texto definitivo de la Constitución por parte de la Asamblea Constituyente. No se trata entonces de que mientras más pasa el tiempo y la Asamblea sigue discutiendo, más posibilidades tiene el No de imponerse en el referéndum, tampoco se trataba de que Alberto Acosta se había enemistado con el Presidente o que se había vuelto demasiado tolerante y dialogador en la dirección de las sesiones, ni mucho menos que cada día que pasa resulta más difícil mantener la cohesión al interior del bloque oficialista.
Lo que nadie sabe es lo que el Gobierno sí sabe: si el mundo se acaba en el 2012, no habrá posibilidad de reelección y por lo tanto, hay que apurarse. Lo que nos queda son cuatro años inolvidables. Los mayas lo sabían, pero nosotros no.
viernes, 27 de junio de 2008
NI EL MARACANÁ PUEDE ACHICAR A ESTA LIGA
Si los resultados hablaran… Las cosas que dirían de este magro 4-2.
Uno no termina de sorprenderse nunca: ver a un equipo brasileño haciendo tiempo mientras pierde 4-2 para que el partido termine así es una película desconocida. La estrenaron la noche del miércoles pasado. Tal era el baile que Liga le había dado a Fluminense en el primer tiempo que, cuando logró su inmerecido segundo gol, en lugar de ir por más Flu se quedó quietito. Sin duda, para los de Renato el 2-4 fue negocio: era un partido de cinco a seis goles de diferencia.
La historia de la Libertadores no recuerda, en finales, un bailoteo similar ni un primer tiempo de 4-1. Menos a un equipo brasileño. Las finales son más protocolares, cerradas, tensas. Lo curioso es que Liga de Quito no fue una tromba destructora sino un vendaval sereno, un viento fuerte, fresco y alegre: arrasó con juego. Como si alguien le dijera a una cucaracha, “amorcito lindo, tengo que aplastarte, pero será dulcemente, sin brusquedades”. Así fueron llegando los goles, como producto natural e irremediable de su armoniosa dinámica.
La Copa, si llega, coronará el proceso evolutivo del fútbol ecuatoriano, pero ya fue consagratorio el fútbol de Liga, su insultante superioridad, la técnica individual, el funcionamiento, el atrevido planteo de salir a arrasar de entrada, la autoridad para dominar el juego. Y en esto no entra la altura: al minuto ya ganaba Liga. Nadie se ahoga en un minuto; ni en el Himalaya.
Si traían a un hincha noruego, que desconociera a ambos equipos y le preguntaban cuáles eran los brasileños hubiese respondido: “Los de blanco”. La extraordinaria circulación de pelota del cuadro azucena no es otra cosa que el célebre “toque de bola” que encumbró a los hermanos de Pelé. El jogo bonito y el carnaval fueron patrimonio ecuatoriano.
Fluminense marcha último en el Brasileirao. Colero entre veinte equipos, con apenas dos puntos en siete fechas. Suponíamos que era porque había guardado todas las municiones para ametrallar a Liga. Pero no. Tal parece que Fluminense es esto nomás. Ya lo vimos en semifinales: Boca lo peloteó por aire, mar y tierra los dos partidos, sin embargo la suerte es una chica enamorada de los brasileños; lo sabemos hace años. Si faltaba una demostración valga ese golazo de Conca que ponía el 1-1 parcial, resultado mentiroso si los hubo.
¿Que el 4-2 no garantiza la Copa…? De acuerdo. ¿Que el 4-1 sí era indescontable…? Seguro. Después de ver cómo se dio el juego, apena el marcador. Es injusto de toda injusticia. Pero se ganó. El fenomenal Patricio Urrutia (¡Qué poco ha sido tenido en cuenta en la selección ecuatoriana en todos estos años!) puso la cuota de sensatez: “Merecíamos más, pero si antes del partido nos preguntaban si queríamos un triunfo por dos goles firmábamos con los ojos cerrados”.
De modo que no hay espacio para lamentos. Por encima de la victoria, lo que avala la ilusión es el nivel del equipo: los muchachos de Liga se convencieron de poder imponer su fútbol, de no ser menos que el rival (todo lo contrario). El jugador olfatea enseguida lo que tiene adelante; si intuye que puede no lo detiene nadie. Y hay un respaldo espiritual importante: nace en la solvencia y en la personalidad de Cevallos, sigue en la garantía que ofrece Norberto Araujo y se prolonga en las dos columnas del medio: Vera y Urrutia. Los de arriba son otra especie: Manso tiene la batuta, aunque Bolaños es el gran director de orquesta (señor Vizuete: ahí lo tiene, no lo desaproveche), Guerrón es la avalancha y Bieler un goleador de raza: ¡Qué magnífico anticipo a Thiago Silva para puntearla a la red en el primer gol…! ¡Eso es un gol de goleador…! Mención para Jairo Campos: cada vez más afirmado, más osado saliendo con la pelota y llegando al arco rival.
Ni el Maracaná puede achicarlos después de esta demostración que se han dado a sí mismos. No hay que subestimar, desde luego: los de enfrente son brasileños.
Un detalle interesante, vale sopesarlo, es que Liga fue de menos a más en la Copa. Ha cumplido sus mejores actuaciones en la segunda parte del torneo (San Lorenzo, América, Fluminense), cuando la exigencia aumenta. Fluminense ha descrito una parábola opuesta: parece llegar desinflado.
A Liga le falta un solo paso para abrazar la gloria, sin embargo ya se metió al continente en el bolsillo, lo encantó con su fútbol. El próximo miércoles tendrá 200 millones de hinchas.
Diez días atrás, Ecuador salió con rabia del estadio de River por su empate ante Argentina. Hoy se lamenta de que Liga apenas le hizo cuatro a Fluminense en una final de Copa. ¡Cómo cambian los tiempos…!
POR JORGE BARRAZA (TOMADO DE SU COLUMNA ALGUIEN TENIA QUE DECIRLO)
Uno no termina de sorprenderse nunca: ver a un equipo brasileño haciendo tiempo mientras pierde 4-2 para que el partido termine así es una película desconocida. La estrenaron la noche del miércoles pasado. Tal era el baile que Liga le había dado a Fluminense en el primer tiempo que, cuando logró su inmerecido segundo gol, en lugar de ir por más Flu se quedó quietito. Sin duda, para los de Renato el 2-4 fue negocio: era un partido de cinco a seis goles de diferencia.
La historia de la Libertadores no recuerda, en finales, un bailoteo similar ni un primer tiempo de 4-1. Menos a un equipo brasileño. Las finales son más protocolares, cerradas, tensas. Lo curioso es que Liga de Quito no fue una tromba destructora sino un vendaval sereno, un viento fuerte, fresco y alegre: arrasó con juego. Como si alguien le dijera a una cucaracha, “amorcito lindo, tengo que aplastarte, pero será dulcemente, sin brusquedades”. Así fueron llegando los goles, como producto natural e irremediable de su armoniosa dinámica.
La Copa, si llega, coronará el proceso evolutivo del fútbol ecuatoriano, pero ya fue consagratorio el fútbol de Liga, su insultante superioridad, la técnica individual, el funcionamiento, el atrevido planteo de salir a arrasar de entrada, la autoridad para dominar el juego. Y en esto no entra la altura: al minuto ya ganaba Liga. Nadie se ahoga en un minuto; ni en el Himalaya.
Si traían a un hincha noruego, que desconociera a ambos equipos y le preguntaban cuáles eran los brasileños hubiese respondido: “Los de blanco”. La extraordinaria circulación de pelota del cuadro azucena no es otra cosa que el célebre “toque de bola” que encumbró a los hermanos de Pelé. El jogo bonito y el carnaval fueron patrimonio ecuatoriano.
Fluminense marcha último en el Brasileirao. Colero entre veinte equipos, con apenas dos puntos en siete fechas. Suponíamos que era porque había guardado todas las municiones para ametrallar a Liga. Pero no. Tal parece que Fluminense es esto nomás. Ya lo vimos en semifinales: Boca lo peloteó por aire, mar y tierra los dos partidos, sin embargo la suerte es una chica enamorada de los brasileños; lo sabemos hace años. Si faltaba una demostración valga ese golazo de Conca que ponía el 1-1 parcial, resultado mentiroso si los hubo.
¿Que el 4-2 no garantiza la Copa…? De acuerdo. ¿Que el 4-1 sí era indescontable…? Seguro. Después de ver cómo se dio el juego, apena el marcador. Es injusto de toda injusticia. Pero se ganó. El fenomenal Patricio Urrutia (¡Qué poco ha sido tenido en cuenta en la selección ecuatoriana en todos estos años!) puso la cuota de sensatez: “Merecíamos más, pero si antes del partido nos preguntaban si queríamos un triunfo por dos goles firmábamos con los ojos cerrados”.
De modo que no hay espacio para lamentos. Por encima de la victoria, lo que avala la ilusión es el nivel del equipo: los muchachos de Liga se convencieron de poder imponer su fútbol, de no ser menos que el rival (todo lo contrario). El jugador olfatea enseguida lo que tiene adelante; si intuye que puede no lo detiene nadie. Y hay un respaldo espiritual importante: nace en la solvencia y en la personalidad de Cevallos, sigue en la garantía que ofrece Norberto Araujo y se prolonga en las dos columnas del medio: Vera y Urrutia. Los de arriba son otra especie: Manso tiene la batuta, aunque Bolaños es el gran director de orquesta (señor Vizuete: ahí lo tiene, no lo desaproveche), Guerrón es la avalancha y Bieler un goleador de raza: ¡Qué magnífico anticipo a Thiago Silva para puntearla a la red en el primer gol…! ¡Eso es un gol de goleador…! Mención para Jairo Campos: cada vez más afirmado, más osado saliendo con la pelota y llegando al arco rival.
Ni el Maracaná puede achicarlos después de esta demostración que se han dado a sí mismos. No hay que subestimar, desde luego: los de enfrente son brasileños.
Un detalle interesante, vale sopesarlo, es que Liga fue de menos a más en la Copa. Ha cumplido sus mejores actuaciones en la segunda parte del torneo (San Lorenzo, América, Fluminense), cuando la exigencia aumenta. Fluminense ha descrito una parábola opuesta: parece llegar desinflado.
A Liga le falta un solo paso para abrazar la gloria, sin embargo ya se metió al continente en el bolsillo, lo encantó con su fútbol. El próximo miércoles tendrá 200 millones de hinchas.
Diez días atrás, Ecuador salió con rabia del estadio de River por su empate ante Argentina. Hoy se lamenta de que Liga apenas le hizo cuatro a Fluminense en una final de Copa. ¡Cómo cambian los tiempos…!
POR JORGE BARRAZA (TOMADO DE SU COLUMNA ALGUIEN TENIA QUE DECIRLO)
miércoles, 25 de junio de 2008
GINOBILLI "QUIERO IR A PEKIN"

Mientras sigue con la rehabilitación kinesiológica en doble turno y durante tres horas por día, Emanuel Ginóbili visitó ayer la radio LU 2, de Bahía Blanca, y dejó algunas conclusiones sobre la lesión en el tobillo izquierdo y las posibilidades de ir a los Juegos Olímpicos.
"Creo que voy a poder jugar en Pekín. Todo se definirá entre el 5 y el 7 del mes próximo, cuando me vean los médicos en San Antonio. Tengo muchas ganas de ir, todo el mundo lo sabe; puede ser mi último Juego Olímpico, por eso quiero cuidarme y llegar bien", señaló el escolta de los Spurs, que calza una férula desde hace una semana.
"No puedo saber si estoy mejor porque con la bota en el pie no siento nada, ni dolor ni pinchazo, pero los especialistas argentinos me dieron tranquilidad", agregó. Aunque los médicos de los Spurs siguen diciendo que no se recuperará, Manu aclaró: "San Antonio no tiene problemas en que vaya si estoy curado. No quieren que vaya semicurado y que se agrave, y tengan que pararme después dos meses".
martes, 24 de junio de 2008
MÁS SOBRE SMALLVILLE TEMPORADA 8
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Según he leído, el personaje de Doomsday perderá la memoria después de su llegada a la tierra en un meteorito, por esta razón, al principio no logra acometer su propósito, el cual es destruir a Clark.
Tendrá la forma de un hombre joven y atractivo, que trabajará en un bar de Metrópolis, tendrá cierto acercamiento a Lois pero no de tipo amoroso, sino algo distinto, no tendrá pareja sentimental y será un hombre solitario, con un destino oculto, el cual no conoce.
Doomsday, se llamará Davis Bloom (y será interpretado por Sam Witwer, según informa la SupermanHomepage), y buscará en toda la primera parte de la temporada descubrir su origen, su naturaleza y su oscuro destino. Bloom será el alter ego de un asesino.
En las frías noches de Metrópolis se han venido perpetrando varios asesinatos sangrientos, estos asesinatos son cometidos por el mismo Bloom, sólo que éste no lo sabe, ya que sufre de una especie de condición de doble personalidad pero poco a poco su lado oscuro irá aplacando a su otro "yo". Davis Bloom intentará buscar respuesta a los terribles asesinatos hasta llegar a dar que él mismo es quien los comete; Lois se interesará por las muertes al igual que él, ella intentará publicar en el Planet las últimas noticias sobre este tema, esto lleva a estos dos personajes a interactuar mucho y Clark al ver a Lois en constante peligro se preocupa y su cariño por ella se hace más estrecho. Por otro lado, otro personaje malvado femenino tiene ya confirmación: la actriz Cassidy Freeman intepretará a Tess Mercer, la sucesora del desaparecido Lex Luthor al frente de LuthorCorp y, según apuntan las fuentes, tan despiadada como su mentor, que la eligió personalmente antes de "esfumarse".
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